Absceso en la pata del perro: causas y tratamiento

Un absceso en la pata de un perro es bastante común, independientemente de la raza, la edad u otras características fisiológicas del animal. En pocas palabras, es una pústula que se forma en las capas profundas o superficiales de la piel.

Puede ser muy pequeño o alcanzar el tamaño de un huevo de gallina. Un absceso está separado de la piel sana por una llamada línea de demarcación: un halo rojo brillante que delimita claramente los límites de la inflamación. Un absceso puede formarse no solo en las extremidades, sino también en otras partes del cuerpo: la espalda, la cabeza, el abdomen e incluso en los órganos internos.

El perro está durmiendo

Variedades

Se distinguen los siguientes tipos de abscesos:

  • Benigno. Generalmente es el resultado de vacunas, inyecciones, golpes y lesiones fallidas. Se presenta como una hinchazón rojiza, cuya cavidad está llena de un líquido purulento espeso.
  • Maligno. Aparece como protuberancias rojas y acuosas, suaves al tacto, que contienen pus líquido.
  • Resfriado. El bulto madura lentamente y casi nunca revienta espontáneamente. Este suele ser un diagnóstico de perros mayores con sistemas inmunitarios debilitados.
  • Caliente. Se desarrolla rápidamente, acompañada de un aumento de la temperatura corporal. La hinchazón es dolorosa y a menudo se rompe por sí sola.

Causas de ocurrencia

Los principales desencadenantes de la formación de abscesos son las heridas y lesiones. Al pasear, un perro puede chocar o rascarse contra un árbol, un poste de concreto, una esquina metálica u otros objetos, lo que provoca inflamación en el lugar de la lesión y la formación de un absceso. Las patas y la cabeza suelen ser los puntos de impacto.

Absceso en la pata de un perro

El problema también puede surgir por las siguientes razones:

  • No se siguen todas las normas de higiene para el cuidado de los animales. El perro entra en contacto con objetos punzantes y puede lesionarse sin querer. Al pasear, hurga en la basura, recoge objetos sucios y los prueba. Los perros callejeros corren un riesgo especial de desarrollar abscesos.
  • El animal tiene un carácter pendenciero y a menudo pelea con sus compañeros. También se producen conflictos por intereses sexuales y competencia por las hembras. En los machos intactos, el riesgo de enfermedad de próstata aumenta con la edad, lo que puede provocar la aparición de un absceso. En las hembras, las glándulas mamarias son una zona vulnerable.
  • Pelos encarnados. Una afección aparentemente inofensiva puede provocar la formación de una cápsula purulenta en el lugar de la obstrucción.
  • Condiciones insuficientemente estériles en la clínica donde se realizó la inyección u otros procedimientos médicos.
  • Accidentes. El perro ha sufrido una lesión grave o una lesión física grave. Un objeto extraño (astilla, espina, cristal) puede permanecer en la herida abierta, lo que puede desencadenar el proceso de descomposición.
  • Crueldad humana. No solo los perros callejeros, sino también un pequeño porcentaje de animales domésticos están en riesgo.
  • Lamer y chupar diversos objetos. Esto es típico en los cachorros, que exploran el mundo de esta manera. Esto suele indicar inflamación de las encías y la mucosa oral.

Importante: Algunas razas tienen una predisposición natural a desarrollar abscesos, como los labradores, los shar-pei y los bulldogs ingleses.

Los abscesos internos son resultado de heridas sin tratar o de cuerpos extraños que permanecen en el cuerpo. Estos residuos incluyen restos de corteza, micropartículas de tejido, vidrio y otros objetos no retirados previamente de la herida.

El cachorro está tumbado en la hierba.

Síntomas

Un absceso superficial es bastante fácil de detectar. Visualmente, se ve como un bulto pequeño y firme. Al tocar la zona afectada, el perro puede gemir y mostrar signos de inquietud. La piel sobre el absceso se inflama y enrojece.

Cono Crece rápidamente y puede duplicar o triplicar su tamaño en pocos días. En las etapas finales de maduración, el absceso se siente como si estuviera a punto de estallar. Bajo la presión de la gran cantidad de pus, los tejidos pueden no soportar la tensión y se produce una ruptura espontánea.

Un absceso profundo no es detectable a simple vista. Solo se detecta mediante signos secundarios, como:

  • Letargo animal;
  • Falta de apetito;
  • Aumento de la temperatura corporal;
  • Modorra.

El perro está somnoliento y letárgico.

Ante la más mínima sospecha de tal reacción, es necesario llevar al perro al veterinario para que le realice una radiografía o una ecografía. Dado que los síntomas son similares a los de los hematomas y las hernias, también se pueden realizar análisis de sangre y punciones de laboratorio.

Tratamiento

Según las estadísticas, casi uno de cada dos perros sufrirá un absceso a lo largo de su vida. Con un tratamiento adecuado y oportuno, este problema no es peligroso. Normalmente, se trata de una supuración superficial del tejido subcutáneo. Los casos de abscesos internos, especialmente los que se rompen espontáneamente, son muy poco frecuentes. El tratamiento suele consistir en antibióticos.

Un absceso se puede tratar en el hospital o en casa.

  • Abordaje quirúrgico. El absceso se abre con un bisturí una vez madurado, se limpia a fondo la herida para eliminar cualquier resto de pus y se trata con un antiséptico. Si es necesario, se coloca un drenaje durante 3 o 4 días y se lleva al perro al veterinario a diario para un cambio de apósito. Se prescribe un tratamiento antibiótico oral, aunque no es necesario. En algunos casos, los remedios homeopáticos profilácticos son suficientes.

Importante: Para evitar que el perro se lama la herida y permitir que se seque, se recomienda colocar un collar especial en el bozal.

Un perro con un collar protector

Si el bulto resulta ser maligno, la extirpación se realiza únicamente mediante cirugía, bajo anestesia local o general.

  • Remedios caseros. A menudo, un absceso se rompe solo, pero no hay forma de llevar al perro al veterinario. En estos casos, no te asustes: el cuerpo es capaz de sanar por sí solo, independientemente del tamaño de la abertura o la cantidad de pus que se libere.

Las compresas tibias preparadas con infusiones de hierbas como la celidonia, el llantén o la manzanilla pueden usarse para desinfectar y aliviar el dolor. Se empapa una venda o un paño de algodón doblado varias veces en la infusión y se aplica sobre la zona afectada durante 10 a 15 minutos. Se repite este procedimiento de 3 a 4 veces al día a intervalos regulares.

Las soluciones de caléndula e hipérico también son eficaces para limpiar heridas. Añada 10 gotas de cada tintura a una taza de agua hervida, más un cuarto de cucharadita de sal de mesa. Mezcle bien la mezcla, llévela a una jeringa y aplíquela sobre la herida. El tratamiento dura de 4 a 7 días, dependiendo de la velocidad de cicatrización.

La tintura de equinácea se usa para reforzar el sistema inmunitario. Puedes comprarla en la farmacia y tomarla según las instrucciones, o prepararla tú mismo y administrarle a tu perro 5 gotas tres veces al día.

Prevención

Por supuesto, es imposible proteger a tu mascota de todas las enfermedades y lesiones físicas. Solo es posible minimizar el riesgo de contraer una enfermedad o sufrir una lesión. Para reducir la probabilidad de desarrollar un absceso, se recomienda seguir algunas reglas:

  • Evite pelear con otros animales, incluso mientras juega.
  • Realizar periódicamente exámenes veterinarios para detectar la presencia de infecciones purulentas.
  • Respete las normas básicas de higiene.
  • Asegúrese de que las inyecciones se administren únicamente con jeringas desechables nuevas y que los lugares de inyección estén completamente desinfectados.
  • Asegúrese de que no haya grietas, arañazos ni cortes en las patas.

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