Abscesos en gatos: síntomas y tratamiento
El sistema inmunitario fuerte de los gatos responde muy rápidamente a las infecciones. Cualquier herida en el cuerpo de un gato es propensa a inflamarse y a la formación de abscesos. Dado que los gatos llevan un estilo de vida activo, esta afección se considera bastante común. Es importante reconocer un absceso en un gato a tiempo y tomar las medidas adecuadas para tratarlo.

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¿Cómo se forma un absceso y cuál es su peligro?
Los microorganismos patógenos, al penetrar heridas en la piel o las mucosas, destruyen el tejido como resultado de su actividad vital. El sistema inmunitario del gato responde a esta invasión enviando leucocitos (glóbulos blancos cuya función principal es destruir cuerpos extraños y eliminar los productos de degradación tisular) al lugar de la agresión.
Si los glóbulos blancos no cumplen su función, los restos de células necróticas, fragmentos bacterianos y leucocitos muertos se acumulan en el foco de la inflamación, formando un exudado turbio y maloliente llamado pus. Para limitar la zona afectada y evitar que la infección se propague a otros órganos y tejidos, el cuerpo forma una densa membrana de tejido conectivo (una cápsula) alrededor de la lesión purulenta.

Cuando la cápsula se acumula demasiado, no soporta la presión y el absceso se rompe. Si se libera el pus y el absceso es pequeño, este sanará por sí solo una vez que la cápsula se haya vaciado de pus. Sin embargo, si el contenido purulento se filtra a la cavidad abdominal o torácica, o se derrama en el espacio subcutáneo, representa un riesgo para la salud y, en ocasiones, mortal para el animal.
Dependiendo de la ubicación del absceso en un gato, las complicaciones pueden incluir:
- El flemón es un absceso caracterizado por la ausencia de cápsula y límites amplios de la lesión;
- fístulasa través del cual el pus pasa a otros órganos;
- proctitis - inflamación de la membrana mucosa del recto;
- La gangrena, la peritonitis y la septicemia son enfermedades en las que, incluso en el ámbito clínico, no siempre es posible salvar la vida del animal.
Causas del desarrollo de abscesos
Un absceso puede desarrollarse como resultado del transporte de microorganismos patógenos desde otro foco de inflamación a través del torrente sanguíneo o como resultado de la supuración de coágulos sanguíneos (hematomas) formados por la rotura de pequeños vasos. Sin embargo, la principal causa del desarrollo de un absceso es la infección de las superficies de la herida.

Los daños a la integridad de los tejidos tegumentarios en los gatos pueden causar:
- lesión;
- arañazos recibidos por animales adultos durante una pelea y por gatitos durante el juego;
- incumplimiento de las normas antisépticas al administrar medicamentos;
- picaduras de insectos.
Los factores que aumentan el riesgo de que un gato desarrolle un absceso incluyen:
- en libertad, en la que el animal a menudo tiene que luchar contra parientes o perros agresivos;
- género - los machos, especialmente los no castrados, tienen un instinto más desarrollado para defender los límites personales que las hembras;
- Mala higiene bucal, comer huesos tubulares.
Los animales con sistemas inmunitarios debilitados tras el parto o enfermedades graves tienen un alto riesgo de desarrollar abscesos. Esto es especialmente cierto en el caso de las gatas con síndrome ovárico. inmunodeficiencia adquirida (VIF). Esta es una enfermedad peligrosa e intratable. Afectada por un retrovirus específico de la especie, el sistema inmunitario del gato reacciona a cualquier pequeño arañazo o lesión en las mucosas formando abscesos de lenta cicatrización.
Tipos de abscesos
Un absceso puede ser superficial (ubicado debajo de la piel) o profundo (desarrollándose en las capas de tejido graso y músculos) (es más denso al tacto).

Según su evolución clínica, los abscesos se dividen en agudos y crónicos. Los primeros progresan rápidamente y presentan síntomas pronunciados (por eso se les llama "calientes"), mientras que los segundos, "fríos", son menos pronunciados, menos dolorosos, suelen ser pequeños y se abren espontáneamente, pero propensos a recaer.
Según su etapa de desarrollo, los abscesos se dividen en dos tipos. Los abscesos maduros ya presentan una cápsula y se percibe el movimiento del líquido a la palpación. Los abscesos inmaduros carecen de cápsula restrictiva y presentan una hipertermia local notable.
Según la composición del exudado, un absceso puede ser benigno o maligno. El exudado de un absceso benigno en un gato contiene leucocitos vivos, que forman una cápsula barrera y destruyen la infección. Un absceso maligno contiene microbios vivos, presenta una barrera de granulación débil y crece con el tiempo, dando lugar a la formación de un flemón sin límites definidos.
Síntomas de un absceso en un gato
Los abscesos de los órganos internos, aparte de los signos que indican la presencia de un proceso inflamatorio en el cuerpo (temperatura alta, debilidad, pérdida de apetito, fuerte olor a sulfuro de hidrógeno en la boca), no producen signos clínicos visuales.
Los signos de abscesos que se forman bajo la piel o en la capa muscular aparecen gradualmente a medida que maduran. Inicialmente, se presenta enrojecimiento de la piel causado por el proceso inflamatorio, seguido de una hinchazón localizada que aumenta gradualmente. A medida que el proceso purulento progresa, la hinchazón se vuelve más extensa y, al presionar la zona afectada, se produce una sensación de líquido fluyendo dentro del bulto (esto se denomina fluctuación).

Si se deja que el absceso madure durante mucho tiempo, la zona afectada puede quedar sin pelo y el gato puede experimentar fiebre, letargo y dolor al presionar el tumor. Si el animal tiene un sistema inmunitario fuerte, el absceso maduro se romperá por sí solo, su contenido purulento se expulsará y la zona del absceso sanará gradualmente.
Los síntomas de un absceso dependen de su ubicación:
- La ubicación del absceso en la zona anal, que a menudo es causada por una inflamación. glándula paraanal, se puede notar por una hinchazón rojiza debajo de la cola y viajes frecuentes, pero de corta duración, al baño debido al dolor durante la defecación.
- Un absceso en la pata, la cruz o detrás de la oreja de un gato es fácil de detectar tanto visualmente como por su comportamiento. Evita pisar la pata afectada, se lame constantemente y, si se le hincha la cruz, se niega a que le acaricien o le toquen el cuello.
- Los abscesos odontogénicos (dentales) pueden ser causados por caries dentales o traumatismos óseos en las encías. Los síntomas incluyen hinchazón en la mejilla o el mentón, similar a un absceso gingival, babeo y dificultad para comer (el gato tiende a masticar con un solo lado de la mandíbula). Una complicación puede ser la inflamación de los huesos mandibulares.
- Absceso mamario (mastitis) es una de las patologías más peligrosas. La glándula afectada se inflama, se torna azulada y se liberan gotas de pus y sangre del pezón.
Diagnóstico
Un veterinario puede realizar un diagnóstico preliminar de un absceso superficial examinando al animal y palpando la inflamación. La zona del cuerpo donde se encuentra el absceso en un gato suele estar hipertérmica y caliente al tacto. A diferencia de un tumor, un absceso no se mueve bajo la piel. Al presionarlo con los dedos, se observa una fluctuación pronunciada: un movimiento ondulatorio característico de una cápsula llena de líquido.

Para detectar un absceso en las capas profundas de los músculos o formado en órganos internos, así como diferenciarlo de un flemón, hematoma, quiste o tumor, se requieren estudios de laboratorio e instrumentales:
- Análisis de sangre: en caso de inflamación, mostrará un aumento en el nivel de leucocitos y una VSG elevada.
- La microscopía y el cultivo bacteriano del exudado obtenido por punción identificarán el tipo de microorganismo causante de la enfermedad.
- La resonancia magnética proporcionará información sobre el estado de los tejidos y la presencia de fístulas internas.
Tratamiento
El tratamiento de un absceso en un gato puede ser conservador o quirúrgico. Para resolver un absceso en la etapa de infiltrado inflamatorio (cuando aún no se ha encapsulado ni madurado), el especialista puede recetar un bloqueo con novocaína, compresas tibias y terapia antibacteriana (generalmente antibióticos de amplio espectro del grupo de las penicilinas o cefalosporinas).

Si hay fluctuación (cuando se percibe movimiento de líquido al palpar la superficie del absceso), este se considera maduro y debe ser lanceado para extraer el contenido purulento. Intentar lancear un absceso por cuenta propia no siempre tiene éxito, y si el nivel de antiséptico es insuficiente, puede causar complicaciones. Por lo tanto, es mejor realizar este procedimiento en una clínica veterinaria. Esta cirugía es sencilla y generalmente se realiza con anestesia local.
Etapas de la operación:
- Un absceso superficial en la pata o el cuello de un gato se abre o se incide con tijeras. Si el absceso se localiza en el músculo o la grasa subcutánea, se realiza una incisión con un bisturí, teniendo cuidado de no dañar la pared interna de la cápsula para evitar que el exudado infectado se extienda al tejido sano.
- La cavidad de la cápsula se limpia cuidadosamente del exudado espeso y se lava con una solución antiséptica local: peróxido de hidrógeno o furacilina.
- En el caso de abscesos grandes y malignos, se sutura la herida. En el caso de abscesos profundos, se coloca un drenaje y, en el caso de abscesos superficiales, se aplica un tampón medicado. En medicina veterinaria, se utiliza Levomekol, con propiedades antimicrobianas, cicatrizantes y antiinflamatorias, una emulsión que contiene sintomicina y estreptocida. En el caso de abscesos mamarios, se utiliza el fármaco antibacteriano Mastiet-Forte, y en el caso de abscesos grandes, se aplican compresas con ungüentos que extraen el pus.
- El apósito se cambia según sea necesario. El drenaje o taponamiento se retira cuando la cantidad de exudado es insignificante, generalmente después de 4 o 5 días.
- Si es necesario, al gato se le pueden recetar medicamentos antiinflamatorios: corticosteroides, AINE diclofenaco o nimesulida.
- Tras regresar de la clínica veterinaria, se recomienda mantener al animal en una habitación separada durante unos días. Para evitar que el gato se arañe o lama la herida, se le coloca un collar protector.

La recuperación completa suele tardar unas dos semanas. En casos de abscesos internos malignos y extensos, la recuperación es más lenta y es necesario vigilar el estado general de la mascota. La temperatura normal en gatos es de 38-39 °C (100-102 °F), pero una fiebre baja de hasta 40 °C (104 °F) es aceptable durante los primeros 2-3 días después de la cirugía. Un aumento persistente o significativo de la temperatura puede indicar una infección que se está propagando, en cuyo caso se debe consultar a un veterinario.
Prevención
Dado que los traumatismos son la causa más común de abscesos, la principal medida preventiva es la prevención. Si es posible, evite que su mascota deambule libremente, ya que la castración reducirá la agresividad y las peleas en los gatos.
Para evitar que su gato desarrolle abscesos bucales, no permita que muerda huesos afilados, no lo alimente con comida rancia y no permita que busque "presas" en la basura.

Para prevenir la inflamación de las glándulas anales, es necesario limpiarlas periódicamente para eliminar las secreciones. Puedes aprender a hacerlo tú mismo o llevar a tu gato al veterinario para que se lo realice.
Si nota una mordedura, un arañazo o picazón reciente en su mascota, asegúrese de desinfectar la zona. Desinfecte regularmente la casa de su gato contra endoparásitos y manténgalo al día con todas sus vacunas.
Este sencillo conjunto de medidas, si bien no protege completamente al animal, ciertamente eliminará el riesgo de progresión grave de la enfermedad y facilitará el tratamiento de los abscesos en los gatos.
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