Enfermedades gastrointestinales en perros
Las enfermedades gastrointestinales (GI) son la afección médica más común en los perros. Esto se debe a que algunos dueños descuidan la alimentación de sus mascotas. Creen que alimentarlas con su propia comida las mantendrá bien alimentadas y sanas. Sin embargo, esto es un error, ya que la sal, las especias y muchos otros alimentos son tóxicos para los perros.
¿Qué puede provocar una alimentación inadecuada? Gastritis, enteritis, duodenitis y, como consecuencia, diabetes y sobrepeso. Alimentar con huesos tubulares puede causar obstrucción intestinal o incluso perforación (rotura). El estreñimiento y la diarrea también son comunes, ya que pueden ocurrir cuando algo que no necesita termina en el comedero de la mascota. Existen también muchas enfermedades gastrointestinales infecciosas en los perros. Considere el moquillo, la enteritis por parvovirus y la hepatitis infecciosa. Pero existen vacunas que pueden proteger a su mascota. Eso sí, no olvide las vacunas de refuerzo. ¿Qué más puede dañar el tracto gastrointestinal? Los helmintos. No solo roban nutrientes a los perros, sino que también dañan el revestimiento intestinal (los parásitos tienen ganchos o ventosas en la cabeza). Si hay demasiados, pueden formar una bola, bloqueando así la luz intestinal. No olvide un órgano digestivo tan importante como el hígado. Si algo no funciona bien, es seguro que surgirán problemas de salud, y no solo en el tracto gastrointestinal. La hepatitis y la cirrosis no son ninguna broma. Recuperarse de un daño hepático no es fácil. Pero un perro tampoco puede vivir con un hígado enfermo. Al fin y al cabo, el hígado no solo participa en la digestión; tiene muchísimas funciones. Puedes detectar algo raro examinando la piel, las mucosas y el blanco de los ojos de tu mascota. Si empiezan a amarillear, consulta con un veterinario lo antes posible.