Micción frecuente en perros: causas y tratamiento
La micción frecuente en perros puede deberse tanto a razones fisiológicas como patológicas. En cada caso específico, un veterinario determinará si el animal requiere tratamiento y qué medidas se deben tomar. Una visita oportuna al veterinario garantiza que la condición de la mascota no sea peligrosa y, si se detecta algún problema, se puede iniciar un tratamiento inmediato y mejorar la condición del perro.

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Causas naturales
La micción frecuente en perros a veces se debe a causas naturales que desencadenan deseos voluntarios o involuntarios de orinar. Estas incluyen:
- Situaciones estresantes derivadas de miedo intenso, ansiedad, abandono, resentimiento o sobreexcitación (por ejemplo, tras una larga separación del dueño). En este caso, el castigo solo puede agravar el problema, pero el adiestramiento sistemático puede ayudar.
- Marcaje territorial. En los perros machos, el olor a orina es una forma de marcar lo que consideran su territorio. Una solución es la castración, que reduce el deseo sexual.
- Factores relacionados con la edad. El problema de la incontinencia en cachorros, al igual que en niños pequeños, se asocia con la incapacidad para controlar la micción. En animales mayores... problema de incontinencia Esto puede deberse a un debilitamiento del esfínter. En hembras jóvenes, el período estral puede ir acompañado de dolor abdominal bajo que cede tras orinar. No se requiere tratamiento específico; bastará con paseos más frecuentes.

Trastornos patológicos
En ausencia de factores naturales, la micción frecuente es un síntoma de procesos patológicos en el organismo del perro u otros problemas de salud. Este trastorno puede ser causado por:
- La enfermedad renal (nefrosis, pielonefritis) causa deficiencia de electrolitos, lo que provoca un aumento de la ingesta de líquidos y, en consecuencia, un aumento de la micción, acompañado de dolor. Otros síntomas incluyen orina oscura con moco, pus o sangre, letargo, fiebre alta y rechazo a comer.
- La litiasis urinaria (urolitiasis) es la formación de cálculos en las vías urinarias debido a una mayor concentración de urolitos en la orina.
- Cistitis Inflamación de la vejiga que se desarrolla debido a un sistema inmunitario debilitado (hipotermia, infestación por helmintos, litiasis urinaria, traumatismos, infecciones). La enfermedad se acompaña de dolor intenso, orina turbia, presencia de impurezas, mal olor y, con fiebre alta, sed y deshidratación.
- Diabetes mellitus Se caracteriza por micción frecuente acompañada de aumento de sed y pérdida rápida de peso a pesar del aumento del apetito. Los análisis de sangre también muestran niveles elevados de azúcar, lo que provoca una pérdida de líquido del cuerpo.
- Piómetra en perrosUn proceso inflamatorio en la cavidad uterina de las hembras, que puede ir acompañado de secreción purulenta del asa uterina, fluctuaciones de temperatura, náuseas y vómitos. Debido a su similitud con otras enfermedades, solo un veterinario puede realizar un diagnóstico preciso.
- Lesiones de espalda (especialmente en perros salchichas, basset hounds y otras razas con columnas alargadas): el daño a las terminaciones nerviosas de la médula espinal puede causar problemas urinarios y los nervios pinzados pueden provocar paresia o parálisis de las extremidades.

Cada condición patológica se acompaña de síntomas adicionales. Las medidas a tomar dependerán de la gravedad de estos síntomas y del bienestar general del perro.
¡Atención! Las posibles causas de la micción frecuente también pueden incluir las consecuencias de la esterilización (cuando un cambio repentino en los niveles hormonales provoca una disminución de la elasticidad del esfínter) y el desarrollo anormal de los órganos genitourinarios (congénito o adquirido).
Posibles acciones del propietario
Si su mascota experimenta micción frecuente, incluso acompañada de sed intensa, es importante descartar primero factores externos naturales como la alimentación con alimentos salados, el sobrecalentamiento, situaciones de estrés, etc. El desarrollo de los siguientes problemas adicionales debe motivar un seguimiento más estrecho de su mascota:
- pérdida de apetito, hasta el punto de negarse a comer;
- letargo, apatía;
- náuseas, vómitos;
- nariz caliente y seca;
- pérdida o aumento repentino de peso;
- molestias notables o lloriqueos al orinar;
- cambio en el color y transparencia de la orina, aparición de impurezas extrañas (sangre, pus).
Si aparecen uno o más síntomas, no demore la visita al veterinario, ya que el estado de su perro puede agravarse en 24 horas. Un especialista examinará a su mascota y realizará las pruebas necesarias (análisis de orina, ecografía de vejiga y, en ocasiones, radiografías o resonancias magnéticas) para identificar la causa subyacente.

Diagnóstico
El veterinario podrá determinar la causa exacta de las desviaciones después de examinar y realizar un examen completo del animal.
Durante la cita inicial, el especialista entrevistará al propietario y recopilará un historial médico: evaluará la probabilidad de patologías congénitas del sistema genitourinario y los riñones, aclarará la presencia de sensaciones dolorosas al orinar y también determinará si el perro ha tenido lesiones u otros problemas asociados.
Es posible que se requieran las siguientes pruebas para realizar un diagnóstico:
- análisis de sangre general y bioquímico;
- análisis de orina;
- examen ecográfico de los órganos abdominales, sistema genitourinario y riñones;
- examen neurológico.
Con base en los resultados del diagnóstico, el veterinario establece un diagnóstico y selecciona un tratamiento integral teniendo en cuenta la condición y las características individuales del animal.
Métodos de tratamiento
Tras determinar la causa de la micción frecuente de su perro según los resultados del examen, su veterinario le recetará el tratamiento adecuado. Las posibles opciones de tratamiento incluyen:
- En caso de deshidratación: terapia de infusión con solución salina, glucosa o Ringer.
- En situaciones de estrés: sedantes, antidepresivos.
- Para la litiasis urinaria: dietas terapéuticas con aditivos que promueven la disolución del tipo de cálculo identificado. La extracción de cálculos grandes requiere intervención quirúrgica.
- En caso de diabetes: ajustes dietéticos (preferiblemente a base de alimentos especiales para animales diabéticos) y medicación adecuada (por ejemplo, insulina para la forma insulinodependiente de la enfermedad).
- Para procesos inflamatorios (patologías del sistema urinario, piómetra): terapia antibiótica teniendo en cuenta la sensibilidad del patógeno a la infección en desarrollo + antiespasmódicos para aliviar el dolor.
- En etapas avanzadas de procesos inflamatorios y ante la detección de neoplasias, se recomienda la extirpación de las zonas de tejido afectadas. Si los tumores son malignos, también se prescribe quimioterapia.
¡Importante! Cualquier medicamento (especialmente aquellos que contienen sustancias que se acumulan en el tejido hepático y renal) debe usarse con precaución hasta que se haya descartado una insuficiencia hepática o renal.
Al propietario solo le queda seguir las órdenes del veterinario y brindarle a la mascota una atención de calidad para no empeorar su condición.

Medidas preventivas
Las siguientes medidas sencillas ayudarán a reducir el riesgo de desarrollar procesos patológicos en el cuerpo del perro:
- Evite que su perro pase demasiado frío: proporcione ropa de cama cálida y suave en el área de descanso y no permita que el perro nade en cuerpos de agua durante la temporada de frío.
- Seleccione una dieta equilibrada teniendo en cuenta la edad, el peso y otras características de su mascota.
- Realizar vacunaciones y tratamientos antiparasitarios de manera oportuna.
- Ofrece paseos regulares. Los cachorros y las mascotas mayores deben pasearse con más frecuencia.
- Preste atención al entrenamiento para que el perro sepa que sólo debe vaciar su vejiga durante los paseos.
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