¿A qué le tienen más miedo los perros?

La ansiedad en los perros es común. Los perros no pueden superarla por sí solos. Además, el estrés afecta negativamente la salud mental y física, y puede tener graves consecuencias. Para prevenir el estrés innecesario, los expertos recomiendan aprender a qué le temen más los perros, por qué, las causas y qué hacer en cada caso.

Ruido

Los perros tienen un oído sensible, por lo que cualquier ruido fuerte puede asustarlos. Sin embargo, su reacción no siempre es la misma. Una mascota puede estar perfectamente tranquila con un secador de pelo encendido a toda potencia, pero luego literalmente temblar de miedo. durante los fuegos artificialesPara superar este miedo, pon una grabación de sonidos aterradores (una aspiradora, una tormenta, etc.) delante de tu perro. Empieza con el volumen bajo y auméntalo gradualmente. El proceso de adiestramiento debe realizarse en un entorno cómodo y seguro. Idealmente, debería extenderse a lo largo de varios días o incluso semanas, y con el tiempo, el perro perderá el miedo. Los juguetes que chirrían y parpadean ayudan a desarrollar la tolerancia al estrés.

Soledad

perro triste

Los perros que se quedan solos en casa suelen portarse mal, dañando la propiedad y lloriqueando. Esto se debe al miedo a quedarse solos. Los animales con sensibilidad emocional, como los que fueron destetados prematuramente, vivieron en refugios o en la calle, o han sufrido un divorcio o la muerte de un familiar, son propensos a este comportamiento.

El tratamiento en este caso consiste en acostumbrar gradualmente al perro a la independencia. Múltiples salidas breves son efectivas. Al principio, la separación dura solo unos minutos, luego media hora y luego una hora. Los entrenadores caninos afirman que si se tolera con calma la ausencia de noventa minutos del dueño, el resto del día transcurrirá sin incidentes. Otra forma de solucionar el problema es "molestar" al perro, agotándolo con juegos y atención. Esta opción es especialmente útil si necesita irse rápidamente.

Paseos en coche

La forma en que una mascota aborda el viaje depende de las emociones que experimente durante su primer viaje. Los coches grandes y ruidosos suelen asustar a los cachorros, lo que puede provocarles miedo incluso de subir al coche el resto de sus vidas. La clave es evitar obligar al animal a subir al coche. El nerviosismo excesivo se puede aliviar concentrándose en el juego o en una golosina. Solo después de que su mascota entre voluntariamente podrá arrancar el motor y empezar a acostumbrarla al ruido y luego al movimiento.

El primer paseo no debería durar más de unos minutos. Los lugares ideales para estos paseos son un parque o una casa de campo. Al llegar a su destino, juegue con su mascota. Con el tiempo, las emociones placenteras reemplazarán cualquier miedo que pueda tener al montar.

Salones de peluquería canina y clínicas veterinarias

Casi todos los perros temen a los lugares nuevos e inexplorados. Sin embargo, les desagradan las peluquerías y las clínicas veterinarias, lo que, según sus dueños, se debe a su ambiente único. Por lo tanto, para evitar problemas, es importante acostumbrar a los perros a estos lugares desde cachorros. Esto se puede hacer más adelante, pero llevará más tiempo.

Perro en la peluquería

Otros perros

El miedo a otros perros suele ser consecuencia de una socialización insuficiente o nula. Cuanto más contacto tenga un perro con otros perros, más experiencia adquirirá en el comportamiento de manada. Encontrar amigos puede ayudar a aliviar este miedo. Es importante que sean diversos (en raza y personalidad); de lo contrario, se acostumbrarán a interactuar solo con uno o dos animales específicos.

Gente

El miedo a las personas se manifiesta de diversas maneras. Los perros suelen esconderse en un lugar tranquilo y acogedor, pero a veces muestran agresividad. El miedo puede dirigirse a una persona específica, como un niño o un hombre borracho. Esto puede ocurrir si la mascota ha sido lastimada o asustada en el pasado. La rehabilitación psicológica puede durar meses o incluso un año. Lo único que pueden hacer los dueños es rodear al perro de cariño y amor.

En situaciones de emergencia, se pueden administrar sedantes a base de hierbas, pero debe consultar a un médico antes de usarlos.

Aromas distintivos

Debido a su agudo sentido del olfato, los perros son sensibles a algunos de los olores a los que estamos acostumbrados. Normalmente, se producen reacciones negativas a:

  • agrios;
  • especias;
  • productos químicos domésticos;
  • perfume.

Si la concentración de sustancias volátiles en el aire es alta, su mascota podría sufrir una quemadura en la nariz.

Ultrasonido y pistola eléctrica

UltrasonidoEl silbido ultrasónico, imperceptible para los humanos, causa gran incomodidad a los animales, por lo que intentan evitar el contacto con él. Los silbatos ultrasónicos pueden ser una buena defensa contra los perros callejeros. Solo los perros sordos o bien entrenados pueden resistir sus efectos. Al activarse una pistola eléctrica, emite un olor a ozono, asociado con el mal tiempo y que causa pánico intenso.

El perro descubre su boca

Fuego

Se trata de un miedo a la vida, arraigado en el nivel instintivo. Dolor de quemar Uno de los más poderosos. Literalmente penetra cada célula del cuerpo. Los perros inteligentes, al detectar un incendio, nunca se acercan, lo cual es completamente normal. La cosa cambia cuando un incendio provoca pánico. Esto puede deberse a una experiencia negativa.

Palo

En cuanto a a qué tipo de personas temen más los perros, la respuesta es obvia: a quienes sostienen un palo. El miedo se manifiesta incluso si la mascota nunca ha sido golpeada. Es cuestión de instinto de supervivencia. En la naturaleza, cuando los animales se encuentran con un oponente, intentan aparentar más: se paran sobre sus patas traseras, erizan el pelaje, saltan, etc. Un palo, en este caso, se percibe como una extensión del brazo para una agresión posterior. Tampoco es la mejor opción para la autodefensa. Blandir un palo se percibe como un desafío y provoca una respuesta dura.

En la mayoría de los casos, el miedo se puede superar. La clave está en evitar errores en el entrenamiento. No se deben fomentar las emociones negativas. Durante un ataque, evite cargar a su mascota, acariciarla, etc. Esto reforzará aún más el miedo de la situación. Sin embargo, evite el otro extremo: insultarla y, sobre todo, golpearla. Estas acciones solo crearán nuevas fobias. La calma, la confianza y la paciencia ayudarán a resolver el problema.

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