Dermatofitosis en perros
La dermatofitosis es un liquen fúngico. En perros y otros animales, si no se trata, puede convertirse en un proceso inflamatorio que afecta no solo al pelaje, sino también a todas las capas de la piel, afectando los órganos internos y el cuerpo en general. Al igual que con otras enfermedades, más vale prevenir que curar.

Sobre la enfermedad
La dermatofitosis (tiña) en perros es causada por hongos llamados dermatofetos. Los animales de cualquier edad son susceptibles a la enfermedad, pero con mayor frecuencia se ven debilitados por una infección o cirugía, o por aquellos con sistemas inmunitarios debilitados. El patógeno penetra a través de heridas, lesiones cutáneas y microfisuras.

La infección se produce de tres maneras:
- cuando está en contacto con otro animal enfermo, por ejemplo, al caminar;
- de forma doméstica - a través de equipos o artículos de cuidado, cuencos, bebederos;
- del medio ambiente: cuando las esporas viables de dermatofetos llegan al pelaje desde el suelo o las plantas.
Al entrar en contacto con el pelaje del perro y luego con su piel, el hongo libera enzimas y toxinas que provocan el aflojamiento de la estructura del pelo y la inflamación primero de las capas superficiales y luego de las más profundas de la piel.

El período de incubación puede durar de 1 a 3 semanas, y en ocasiones hasta 3 meses, a menudo sin síntomas evidentes. Durante este período, el perro ya transmite la dermatofitosis y puede infectar a otros animales y a los humanos.
El cuero cabelludo es el que más sufre en las etapas iniciales: la estructura de los folículos pilosos y el propio cabello se destruyen, lo que provoca rotura y caída. Posteriormente, la piel comienza a cambiar.
Si no se tratan, los dermatofitos penetran en el cuerpo y causan daños a los órganos internos.
Síntomas
Es importante no pasar por alto las primeras señales de que un perro está infectado con dermatofitosis. En primer lugar, se trata del rascado, que se vuelve cada vez más frecuente, incluso con una higiene adecuada. Al principio, es perezoso y aleatorio, pero luego el animal comienza a rascarse una parte específica del cuerpo constantemente, incluso mientras duerme. A veces, esto parece un movimiento inconsciente y automático.

A medida que la enfermedad progresa, los síntomas se intensifican y aparecen otros nuevos:
- todo el pelaje se vuelve opaco, más fino y más corto, la capa interna se vuelve rala independientemente de la época del año;
- el picor se intensifica, se localiza en un lugar determinado, se vuelve casi constante, el animal se vuelve inquieto;
- en la zona donde el perro se rasca con más frecuencia que en otros lugares, se cae el pelo y aparece un “trozo” de piel desnuda;
- la piel en el área expuesta comienza a pelarse, se pone roja, se inflama y se llena de bultos;
- Los límites de la zona afectada están claramente definidos, la forma suele ser redonda y aparecen depósitos purulentos a lo largo de los bordes.
Es imposible pasar por alto la dermatofitosis en un perro o gato. Es imposible esperar a que aparezcan calvas y costras purulentas. Existe un alto riesgo de que la enfermedad progrese rápidamente y cause daños irreparables a la mascota.
Diagnóstico y tratamiento
Sin la ayuda e intervención de un veterinario, es imposible determinar con precisión el tipo de enfermedad y su patógeno. Consulte a un médico en cuanto aparezcan los primeros síntomas leves, como inquietud en su mascota y aumento del picor sin localización.
Para determinar el tipo de patógeno, el veterinario utiliza varias pruebas y métodos a la vez: una lámpara de Wood, análisis del pelaje y de pelos individuales bajo un microscopio, una prueba de PCR para infección activa y toma de muestras y análisis de sangre y orina.

El tratamiento de la dermatofitosis canina es integral, ya que no se trata solo de una simple dermatitis que afecta la piel, sino de un tratamiento integral que afecta a todo el cuerpo, especialmente en casos avanzados. La terapia incluye:
- aislamiento inmediato del animal;
- tratamiento sanitario exhaustivo del lugar donde se mantiene, comederos, bebederos, cama;
- vacunación doble con vacunas antimicóticas - Microderm, Vakderm, Polivak (según lo prescrito por un médico);
- antibióticos (en presencia de inflamación y flujo purulento): anfotericina o giseofulvina;
- Tratamiento de las zonas del cuerpo del perro afectadas por dermatofitosis con soluciones de sulfuro de cal, ácido salicílico, enilconazol, tintura de yodo y ungüento salicílico.

Además, para tratar la enfermedad, se suelen recetar medicamentos que alivian la picazón e inhiben la propagación del patógeno. También es necesario un tratamiento preventivo de todo el pelaje. Se utiliza una solución de formaldehído al 55 %: se rocía todo el pelaje del animal con la solución cada 5 días y se peina a fondo. El pelo peinado se recoge y se desecha. La incineración es la mejor opción de eliminación. No es necesario cortar el pelo.
El autodiagnóstico y el tratamiento de la dermatofitosis en perros y otros animales sin la intervención de un veterinario están estrictamente prohibidos. Solo un especialista puede determinar la causa de la afección, el tipo de patógeno, prescribir un tratamiento adecuado y eficaz, y seleccionar los medicamentos, la dosis y la duración de la administración correctos.
Siempre es más fácil prevenir una infección que tratar a tu mascota. Seguir unas sencillas reglas puede ayudar a prevenir la dermatofitosis: evitar el contacto con perros y gatos callejeros durante los paseos, visitar al veterinario al menos una vez cada seis meses, alimentar y alojar adecuadamente a tu mascota, y brindarle los cuidados necesarios.
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