Displasia de cadera en perros: síntomas y tratamiento

Los trastornos musculoesqueléticos son frecuentes en perros de razas grandes. Los animales grandes con sobrepeso, junto con una actividad física intensa, suelen desarrollar problemas articulares. Una de las patologías más comunes de este tipo es la displasia de cadera. A diferencia de los humanos, la displasia de cadera en perros no es una afección congénita, sino que se desarrolla en la etapa de cachorro y es causada por una predisposición hereditaria. Las complicaciones graves de esta afección, incluida la inmovilización completa, solo pueden prevenirse mediante un tratamiento oportuno y medidas preventivas adecuadas.

Características de la enfermedad

La displasia de cadera es una enfermedad incurable que puede provocar la destrucción parcial o total de las articulaciones del perro. El problema radica en un aumento significativo de la distancia entre la cabeza y la cavidad articular, lo que debilita la conexión ósea. La fricción constante y la presión excesiva provocan pérdida ósea, delaminación o aplanamiento de las articulaciones.

Dado que las articulaciones de la cadera soportan la mayor tensión durante el movimiento del perro, la displasia las afecta con mayor frecuencia. Las lesiones en la articulación del codo son mucho menos comunes y, en casos raros, en la articulación de la rodilla.

Hay 5 grados de desarrollo de displasia en perros:

  • A – es la norma;
  • B y C – se observan algunas alteraciones, en cuyo caso pueden presentarse dislocaciones;
  • D y E – se producen daños graves en las articulaciones.

Grados de displasia de cadera en perros

La enfermedad puede desarrollarse si un cachorro tiene predisposición genética. En Rusia, todas las razas grandes están en riesgo, ya que los perros con displasia se han eliminado recientemente de la cría. Lo más preocupante es que, si existe predisposición, la displasia puede desarrollarse incluso si el cachorro recibe una alimentación adecuada y realiza ejercicio con regularidad.

Razones de ocurrencia

La aparición de la enfermedad en presencia de una predisposición genética puede desencadenarse por muchos factores diferentes, siendo los más comunes:

  1. Mala alimentación: dieta desequilibrada (predominio de carne o ausencia total de ella, pienso de mala calidad); introducción de grandes cantidades de suplementos de fósforo y calcio; sobrealimentación constante con la consiguiente obesidad.
  2. Trastornos del movimiento: entrenamiento excesivo, estilo de vida sedentario, lesiones, contusiones y otros daños en las extremidades.

El riesgo de desarrollar displasia es mayor en perros con un peso corporal grande, significativamente superior a lo normal, que además están sujetos a un entrenamiento intensivo.

Signos de displasia en perros

Los procesos patológicos articulares pueden detectarse mediante radiografías en cachorros desde los seis meses de edad. Sin embargo, es prácticamente imposible detectar anomalías externas durante este período. Solo con una atención minuciosa se pueden evidenciar los síntomas iniciales de displasia en perros:

  • insignificante cojera, que aparece al comienzo de una carrera o después del ejercicio;
  • rigidez al despertar, deseo de “estirarse” o “caminar” después de estar acostado durante mucho tiempo;
  • negativa a subir o bajar escaleras en cualquier dirección;
  • un deseo periódico de descansar durante una caminata.

El perro está tumbado en el césped.

Es fundamental detectar la enfermedad a tiempo e iniciar el tratamiento lo antes posible. Si nota incluso uno de estos signos, consulte a un veterinario de inmediato, ya que la afección se vuelve mucho más difícil de tratar con la edad. Además, los síntomas visibles de displasia en perros suelen aparecer solo entre el año y el año y medio de edad, cuando el sistema musculoesquelético está completamente desarrollado. El daño en las diferentes articulaciones presenta varias características distintivas.

Displasia de cadera

Los procesos negativos en la articulación de la cadera alteran la posición fisiológica de la cabeza femoral con respecto al acetábulo. Los rasgos de comportamiento característicos en perros con estas lesiones incluyen la constante inclinación sobre las extremidades anteriores, la reticencia a subir escaleras, la grupa caída y el balanceo de los cuartos traseros al caminar.

Displasia del rottweiler

La aparición de los signos de la enfermedad está determinada por la gravedad de dichos trastornos:

  • En caso de un desajuste menor, los síntomas de displasia de cadera en los perros generalmente no aparecen en absoluto o solo aparecen en la vejez;
  • Si hay una desalineación significativa de las partes especificadas de la articulación, los signos de la enfermedad se harán notar rápidamente incluso si el cachorro se mantiene en las condiciones adecuadas.

Displasia de codo

Si la enfermedad afecta las articulaciones del codo, se observan otros síntomas:

  • cojera en las extremidades anteriores;
  • negativa a dar la pata cuando se le ordena;
  • la aparición de engrosamientos o fragmentos adicionales en las articulaciones del codo;
  • espasmos de la pata al palpar la neoplasia;
  • renuencia a bajar las escaleras.

Algunos signos de este tipo de displasia dependen de la patología específica, ya que los huesos de la articulación pueden aplanarse, creando mayor fricción, o, por el contrario, disminuir, formando un espacio excesivo.

Displasia de rodilla

Los cambios en la articulación de la rodilla en perros son poco comunes y suelen deberse a lesiones o a una carga excesiva en las extremidades traseras. En estos casos, la posición de los huesos articulares cambia, lo que resulta en una subluxación. Esto se puede detectar mediante los siguientes signos:

  • la aparición de deformaciones visibles de las articulaciones de la rodilla;
  • sensaciones dolorosas al palpar estas zonas;
  • Cojera notable en las patas traseras.

Un perro pastor adulto con una venda en la rodilla.

Para evitar que esto suceda, a un cachorro de raza grande se le deben proporcionar las condiciones de vida adecuadas que eliminen la posibilidad de lesiones.

Métodos de diagnóstico

Durante el examen inicial de un perro para detectar displasia, el veterinario realiza varios procedimientos:

  • evalúa la corrección de los movimientos generales;
  • palpa la articulación para detectar deformidad;
  • Realiza flexión y extensión de las extremidades para determinar cómo se mueve la articulación y ver la reacción del animal.

Se solicita una radiografía. El perro debe estar bajo anestesia general, lo que permite determinar la alineación de los huesos de la articulación sin soporte muscular. Si la radiografía no proporciona una imagen completa de la lesión, se realiza una artroscopia, que consiste en insertar una cámara microscópica a través de una punción en el tejido. Este examen es el más informativo, pero es costoso y no está disponible en todas las clínicas.

Tratamiento de la displasia en perros

La displasia canina se trata médica o quirúrgicamente. La elección del tratamiento depende de la evolución específica de la enfermedad, las características individuales del animal y su estado general de salud. En la mayoría de los casos, la displasia de codo canina puede tratarse tanto con métodos conservadores como con cirugía. Las patologías de la articulación de la cadera suelen tratarse solo con cirugía.

Terapia conservadora

Para la displasia en perros, el tratamiento farmacológico implica la prescripción de medicamentos de varios grupos con diferentes efectos:

  • condroprotector – para la regeneración articular;
  • antiespasmódico – para reducir el dolor;
  • antiinflamatorio: para aliviar la inflamación de los tejidos circundantes.

También se utilizan suplementos dietéticos que contienen glucosamina y condroitina para acelerar la recuperación articular. Además de los medicamentos y suplementos dietéticos, se prescribe al animal una dieta especial para bajar de peso, a la vez que consume... complejos de vitaminas y minerales.

A un pequinés le dan una pastilla.

Los tratamientos de fisioterapia adicionales ofrecen buenos resultados. Los más populares son:

  • terapia con parafina u ozoquerita;
  • Terapia magnética y láser;
  • Masaje de la articulación dañada.

Durante el período de tratamiento, no se excluye la actividad física del perro, pero debe ser moderada: natación, trote ligero, paseos.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento conservador de la displasia de cadera en perros solo proporciona un alivio temporal (dolor y cojera), pero no restaura las articulaciones dañadas. Por lo tanto, los especialistas recomiendan la corrección quirúrgica inmediata.

Operaciones quirúrgicas

El tratamiento quirúrgico para la displasia de cadera en perros consiste en remodelar la cabeza femoral para que encaje en el acetábulo. La complejidad de la cirugía depende de la gravedad de la afección. En casos menores, el procedimiento puede consistir únicamente en la extirpación de un pequeño fragmento de cartílago. En casos más graves, se realizan las siguientes cirugías:

  1. La cirugía de reemplazo de cadera consiste en un reemplazo total de cadera con una prótesis de titanio. Tras el período de rehabilitación, el perro podrá moverse con normalidad sin molestias.
  2. La osteotomía es un procedimiento que reposiciona la cavidad articular y restaura la articulación a su forma fisiológica adecuada. Este procedimiento solo se realiza si la displasia no presenta complicaciones artríticas.
  3. Extirpación de la cabeza y el cuello femorales: este procedimiento no requiere implantes, pero sí un período de recuperación muy largo. Sin embargo, tras la recuperación, el perro no presentará ningún signo de la enfermedad y podrá correr y saltar sin restricciones.

Un perro en la mesa de operaciones

La decisión sobre el tratamiento quirúrgico la toma el médico basándose en el diagnóstico y el estado del animal. Cualquier cirugía para la displasia es un procedimiento muy delicado que solo puede ser realizado eficientemente por un cirujano con amplia experiencia y un profundo conocimiento de la anatomía. Por lo tanto, es crucial encontrar un especialista.

Prevención de enfermedades

La naturaleza de las medidas preventivas para la displasia de cadera en perros depende de la etapa en que se necesiten. Es importante considerar la ausencia de la enfermedad en un cachorro incluso antes de adquirirlo. Al elegir un perro de raza grande, es fundamental asegurarse de que sus padres se hayan sometido a pruebas de displasia de cadera y hayan obtenido resultados negativos (grado A). El criador proporcionará un certificado junto con otra documentación. Sin embargo, esto no garantiza que la enfermedad no reaparezca.

Es simplemente imposible detectar la displasia de cadera en un cachorro menor de 6 meses (y a veces incluso mayor). Sin embargo, si un perro tiene predisposición a padecerla, la enfermedad inevitablemente se manifestará más adelante. Por lo tanto, la prevención se centra en minimizar el riesgo de aparición o el desarrollo de sus consecuencias. Las medidas preventivas incluyen una dieta equilibrada y ejercicio adecuado. Con este enfoque, es totalmente posible detener la progresión de la enfermedad, incluso si ya se han iniciado cambios patológicos en las articulaciones del cachorro.

Cachorro de pastor en el veterinario

Si un perro de raza grande es sobrealimentado desde cachorro, lo que provoca un rápido aumento de peso, y se le somete a ejercicio excesivo, esto aumenta significativamente la tensión en las articulaciones enfermas y puede causar daños irreparables. Cualquier perro requiere atención y cuidado, especialmente una raza grande con riesgo de problemas articulares. Sin embargo, es importante saber que la displasia de cadera no es una sentencia de muerte. Su mascota puede salvarse si el problema se detecta a tiempo y se trata adecuadamente.

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9 comentarios

  • Por favor, díganme cómo ayudar a mi perro. De repente, sus patas traseras empezaron a doblarse y no puede moverse. Puede moverse estando acostado, pero no se levanta y gime cuando lo tocan.

    • ¡Hola! Deberías al menos hacerte una radiografía; si las clínicas veterinarias de tu ciudad ofrecen tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, es ideal. Visita a un neurólogo veterinario. Hazte un análisis de sangre para descartar deficiencias nutricionales. ¿Tuvo alguna lesión? Evita la automedicación, ya que podría empeorar la situación. A veces ocurre: después de la anestesia, el animal siente la fuerza y ​​empieza a correr, lo que puede provocar una lesión más grave.

  • ¡Buenas tardes! ¿Podrían decirme qué puede ser? Mi rottweiler, una hembra de 2,6 años, tiene un problema en las patas traseras. Enfermó gravemente. Al principio, gemía al moverse y luego dejó de comer e incluso de beber. Consulté con el veterinario y le puse una inyección de Flexoprofeno por cada kg de peso corporal para aliviar el dolor.
    Tras la inyección, la perra se recuperó en 30 minutos: comió, bebió y se volvió activa. Al día siguiente, repetí la inyección, pero no comía, estaba inactiva y le temblaban las patas traseras (sobre todo la izquierda). Al tercer día, a primera hora de la mañana, empezó a comer y beber poco a poco, y se encuentra mejor. Claro que hoy no le pondré la inyección; necesita ver a un veterinario. Soy médico y creo que es neurológico, aunque sea un animal, no una persona. ¿Qué podría ser? Por favor, aconséjenme. Hoy en día está de moda tratar a todo el mundo online, pero nada puede sustituir a una exploración física ni a otros diagnósticos. Gracias de antemano.

    • ¡Hola! Si eres profesional de la salud, debes comprender la importancia de una revisión en persona y de realizar pruebas adicionales para confirmar o descartar cualquier afección médica subyacente. A pesar de la popularidad de las consultas en línea, estas nunca pueden reemplazar una visita en persona con una revisión. Recomiendo al menos una radiografía y, si es posible, una visita a un neurólogo o traumatólogo veterinario. Ellos te atenderán, examinarán a tu mascota y te recetarán pruebas adicionales. Descarta displasia de cadera (especialmente si tu mascota tiene sobrepeso), pinzamientos nerviosos o esguinces de ligamentos.

  • Hola, ¿qué alimento es adecuado para un perro adulto con displasia de cadera?

  • ¡Hola! Mi rottweiler cojea de la pata trasera desde los 4 meses y la cojera empeora cada día. Ya tiene 7 meses y le hicimos radiografías. El médico le diagnosticó displasia de cadera y recomendó una osteotomía pélvica triple bilateral. Nuestra criadora afirma que el diagnóstico definitivo de displasia de cadera solo se puede hacer al año y medio y que no confía en los especialistas que prescriben cirugía a esa edad. No entiendo esta postura, ya que el cachorro claramente tiene dificultad para moverse y, como se mencionó anteriormente, cuanto antes se detecte la afección, mejor. ¿Podrían aconsejarme cuál es la mejor manera de proceder? ¿Debería aceptar la cirugía o esperar hasta que tenga año y medio? ¡Muchas gracias!

    • ¡Hola! Si dudas del diagnóstico, visita otra clínica veterinaria y hazte una radiografía, pero no les digas que ya te la has hecho en otro lugar. Deja que ellos hagan su propio diagnóstico. Si el diagnóstico y las recomendaciones coinciden, es motivo de preocupación. Recientemente, se pueden operar cachorros de tan solo 5 meses. Se realiza una osteotomía pélvica doble a una edad tan temprana si hay signos pronunciados de displasia y un alto riesgo. Si se descuida y se presentan signos evidentes de cardiopatía congénita (CC), podría ser necesaria una artroplastia total de cadera.
      A veces se requiere cirugía urgente, independientemente de la edad. Tu cachorro lleva cojeando desde los cuatro meses, cuando aún era un bebé. ¿De verdad vale la pena esperar hasta los dieciocho meses y verlo sufrir dolor al caminar y un desgaste creciente en la articulación y la cabeza femoral debido a la fricción? Te recomiendo visitar varias clínicas, incluso en otra ciudad, para obtener varias opiniones. Esto facilitará la decisión.

  • Buenas tardes. Mi cachorro de cuatro meses, mezcla de bóxer y alabai, empezó a cojear de la pata trasera. El veterinario le hizo una radiografía y diagnosticó subluxación y displasia. Tardó tres días en decirme qué tipo de cirugía sería necesaria. ¿Por qué? ¿Debería consultar con veterinarios con más experiencia? Me recetó inyecciones de hexaprofeno para aliviar el dolor. ¿No debería reposicionar la articulación? Siento que el perro está empeorando.
    Gracias

    • ¡Hola! ¿Por qué el veterinario no puede consultar con especialistas con más experiencia? Ante la duda, también consulto con especialistas que conozco o simplemente con veterinarios con experiencia, ya que pueden ver las cosas desde otra perspectiva, reconocer problemas específicos y ofrecer consejos (los médicos asisten a congresos y seminarios para compartir su experiencia y conocimientos). ¡No hay de qué avergonzarse! Es mejor dejar que consulten, escuchar varias opiniones y decidir qué procedimiento es el más adecuado en este caso. No intenté ningún ajuste porque no estoy seguro de que no empeore la condición del animal. Quizás la cirugía sea la única opción. Limite el movimiento del animal: reduzca las carreras y los saltos, camine despacio (el perro es grande, sobre todo un mestizo) y reduzca la tensión en la articulación para evitar agravar la situación. Probablemente sea necesario repetir las radiografías. Si el veterinario decide después de la consulta que no puede realizar la cirugía él mismo, recomendará un especialista que realice procedimientos similares.

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