Enterocolitis en perros: síntomas y tratamiento
La enterocolitis (también conocida como gastroenterocolitis o gastroenteritis) es una de las enfermedades zoonóticas más comunes, es decir, enfermedades comunes tanto a humanos como a animales. Se trata de una inflamación del intestino delgado y grueso que provoca disfunción y cambios atróficos. Dado que el sistema digestivo de los cachorros aún no está completamente adaptado y, en animales mayores, su función ya está deteriorada, la enterocolitis canina se diagnostica con mayor frecuencia en perros jóvenes o mayores; los animales de mediana edad son menos susceptibles a esta enfermedad.
La enfermedad se considera bastante grave y requiere tratamiento obligatorio. La enterocolitis aguda puede causar la muerte rápidamente debido a una deshidratación grave, mientras que la inflamación intestinal crónica puede causar pérdida de peso e incluso agotamiento total, lo que, entre otras cosas, debilita la resistencia del organismo a posibles infecciones.

Razones para el desarrollo
La enterocolitis suele dividirse en primaria y secundaria. La forma primaria de la enfermedad es causada por:
- Envenenamiento, incluida la ingestión de plantas venenosas (algodoncillo, cólquico, azafrán, azalea) por parte del perro;
- Daños mecánicos a los intestinos (huesos afilados u objetos extraños que entran en ellos);
- La presencia de alimentos nocivos en la dieta del perro (rancios, fritos, que contienen especias picantes).
Las razones mencionadas anteriormente provocan un proceso inflamatorio en los intestinos y la muerte de la microflora natural, mientras que los microorganismos patógenos reciben condiciones favorables para su reproducción.
La forma secundaria de enterocolitis es una consecuencia de enfermedades virales, bacterianas, parasitarias o fúngicas: salmonelosis, giardiasis, helmintiasis, equinococosis e infección por parvovirus. Este tipo de enterocolitis puede ser causada por patologías intestinales fisiológicas (hipertensión duodenal, estenosis intestinal, tumores), así como por disfunción del sistema inmunitario.
Síntomas
Los síntomas de la enterocolitis en perros suelen ser bastante pronunciados y difíciles de pasar por alto. El síntoma principal es el malestar digestivo (diarrea), acompañado de flatulencia y ruidos intestinales. hinchazón y dolor. Al inicio de la enfermedad, las heces tienen una consistencia pastosa, que luego se vuelven gradualmente más acuosas y pueden contener sangre y moco.

A medida que la enterocolitis progresa, los síntomas descritos anteriormente se acompañan de malestar general, vómitos, pérdida de apetito, letargo, reticencia a caminar y fatiga. En algunos casos, se observa fiebre y temperatura elevada. Debido a la inflamación anal, el perro se lame constantemente la zona anal y se rasca el trasero contra el suelo. El tenesmo (falso deseo de defecar) puede provocar prolapso rectal. El pelaje del animal, debido a la pérdida de líquidos, vitaminas, macro y microelementos, se vuelve opaco, seco y descuidado.
Cuando lleve a su mascota al veterinario, el médico también descubrirá otros síntomas de inflamación intestinal durante el examen: distensión abdominal, dolor y rigidez (aumento de la rigidez) de la pared abdominal a la palpación y ruidos intestinales peristálticos a la auscultación (escucha).
Información útil. Si su perro muestra signos de inflamación intestinal, por supuesto, debe contactar a un veterinario. Sin embargo, los dueños pueden brindarle primeros auxilios. Es importante proporcionarle líquidos a su mascota, ya que la diarrea puede causar deshidratación grave. Alimente a su perro con pequeñas dosis de agua con frecuencia. Si es posible, puede limpiarle los intestinos con aceite de ricino. Esto facilitará el diagnóstico al veterinario.
Diagnóstico
El diagnóstico de enterocolitis se basa en una exploración, la historia clínica y los resultados de laboratorio y/o imágenes. El dueño del perro deberá proporcionar al veterinario la mayor cantidad de información posible:
- ¿Qué comía el perro antes de enfermarse?
- ¿Ha habido algún cambio abrupto reciente hacia un tipo diferente de alimentación?
- ¿Cuando fue la última vez que comió?
- Cómo se paseaba el animal: con correa o sin ella.
- ¿Hubo algún contacto con otros animales?
- ¿Qué vacunas se administraron y cuándo?

Después de una conversación con el dueño del perro y un examen externo del animal, se prescribe:
- análisis de sangre general y bioquímico;
- análisis de sangre de laboratorio para detectar la presencia de patógenos causantes de leptospirosis, salmonelosis, parvovirus, hepatitis infecciosa y moquillo canino;
- análisis de orina;
- Análisis de heces para huevos de helmintos y presencia de moco.
Si se sospecha que la enterocolitis está causada por un cuerpo extraño en el tracto gastrointestinal, se realiza una ecografía o radiografía de los órganos abdominales. El animal debe estar en ayunas durante aproximadamente 24 horas antes de la ecografía para descartar flatulencia, que podría distorsionar los resultados. Las radiografías se toman sin preparación. Los signos de inflamación intestinal incluyen un aumento de las contracciones musculares, lo que provoca que el medio de contraste pase por el intestino con demasiada rapidez.
Uno de los métodos modernos para el diagnóstico de enfermedades gastrointestinales, utilizado en casos complejos y cuando se requiere la toma de muestras de tejido intestinal para biopsia, es la endoscopia. Este examen de las paredes intestinales utiliza un sistema óptico con una microcámara que transmite imágenes a un monitor. El procedimiento es mínimamente invasivo y se realiza bajo anestesia general.
Tratamiento
Al tratar la enterocolitis canina, la dieta es fundamental. Durante el primer o segundo día, es recomendable ayunar, pero proporcionar abundante agua. Después, se puede empezar a alimentar al perro con pequeñas porciones de caldo de arroz o avena, seguido de carne picada fresca y requesón bajo en grasa. Posteriormente, se debe cambiar al perro a una dieta terapéutica durante al menos un par de semanas; los veterinarios recomiendan Royal Canin o Hill's Diet. Durante el periodo de recuperación, es útil añadir infusiones de hierbas al agua del perro, como manzanilla, salvia, caléndula, siempreviva y hipérico.

El tratamiento farmacológico siempre incluye antiinflamatorios. En caso de deshidratación grave causada por diarrea, se utiliza solución de Polysorb para restablecer el equilibrio hidroelectrolítico, y en ocasiones se requiere solución salina intravenosa. Baralgin, Imodium, Kalmagin y Almagel se utilizan para aliviar el dolor, mientras que Smazolitin o No-Shpa se utilizan para aliviar los espasmos intestinales.
Se prescriben otros medicamentos para el tratamiento de la enterocolitis según la causa subyacente de la enfermedad:
- para parasitosis: Decaris, Piperazina, Furazolidona;
- en enfermedades de origen bacteriano ― Bayer Baytril, Levomicetina, Kanamicina, Bicilina, Caricef, Kefzol o sulfonamidas - Etazol, Sulfetrisan, Sulfadimezina, Biseptol y otros.
- para la deficiencia de enzimas digestivas - Pepsina, Pancreatina, Bifidum-bacterina, Mezim, Lactolisato, Liv-52.

¡Importante! En casos de sangrado intestinal leve, se prescriben hemostáticos (medicamentos que aumentan la coagulación sanguínea): Vikasol, fitomenadiona o ácido aminocaproico. En casos de sangrado significativo causado por traumatismo intestinal, podría ser necesaria una cirugía abdominal.
Prevención
Las medidas para prevenir el desarrollo de enterocolitis en perros incluyen:
- Vacunación y tratamiento oportuno contra parásitos;
- Utilización de pienso fresco y de alta calidad, y para animales viejos y debilitados, adhesión a una dieta ligera;
- Pasear al perro con correa, eliminando la posibilidad de que coma desechos;
- Limitar el contacto del perro con otros animales.
Cualquier trastorno digestivo en un perro debe ser motivo de visita al veterinario, ya que la enfermedad en la fase inicial de desarrollo a menudo se puede curar en pocos días, mientras que una forma crónica a menudo requiere muchos años de tratamiento y puede tener un mal pronóstico.
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