Epilepsia en gatos: síntomas y tratamiento

La epilepsia (del latín caduca) es un trastorno neurótico que se caracteriza por una predisposición a sufrir convulsiones repentinas. La afección es puramente funcional; no se producen cambios orgánicos en el tejido nervioso. Si bien la predisposición a sufrir convulsiones no es específica de la raza, es mucho menos común en gatos machos que en hembras. Si tiene un felino en casa, es útil conocer los principales síntomas de la epilepsia y qué hacer si su gato sufre una convulsión.

Epilepsia en un gato

Tipos de epilepsia

Según la causa, la epilepsia se clasifica como primaria o secundaria. La epilepsia primaria (congénita) o idiopática se considera un trastorno genético y suele aparecer en gatos de entre cinco y seis meses de edad. En este caso, el animal no presenta anomalías en la sangre ni en el líquido cefalorraquídeo, salvo ocasionales. convulsionesEl estado del gato se mantiene normal.

Si la primera convulsión de su mascota ocurre en la edad adulta, lo más probable es que se trate de epilepsia secundaria (adquirida). Puede deberse a diversos factores:

  • lesión en la cabeza;
  • infecciones virales;
  • envenenamiento con medicamentos o productos químicos domésticos;
  • estrés severo;
  • un proceso inflamatorio que afecta las estructuras cerebrales;
  • enfermedades acompañadas de hipoxia (falta de oxígeno) o hipoglucemia (disminución de la concentración de glucosa en la sangre);
  • tumor cerebral;
  • estímulos externos fuertes y constantes: luz brillante, sonidos fuertes (por ejemplo, los gatos mayores reaccionan dolorosamente a los sonidos de alta frecuencia).

Síntomas

Una crisis epiléptica en un gato dura entre 3 y 40 minutos y suele presentarse en varias etapas, que habitualmente se denominan fases.

La fase del presagio

El animal se vuelve inquieto y tímido, sus músculos comienzan a contraerse ligeramente y su marcha se vuelve inestable. Esta etapa es relativamente corta y, por lo tanto, a veces pasa desapercibida.

Fase convulsiva

La etapa principal, cuyos síntomas, dependiendo de la gravedad del ataque, pueden incluir:

  • contracciones convulsivas de los músculos de todo el cuerpo;
  • espasmos de las patas;
  • incapacidad para mantener una posición erguida;
  • respiración intermitente y sibilante;
  • aumento de la frecuencia cardíaca;
  • secreción de saliva espumosa;
  • micción y defecación incontroladas;
  • pérdida de conciencia.

Epilepsia en un gato

Fase de recuperación

El período dura aproximadamente 5 minutos y se caracteriza por debilidad general, desorientación y postración.

La frecuencia de las convulsiones epilépticas en gatos puede variar: desde varias veces al día hasta una vez cada pocos meses. Si las convulsiones se repiten durante un período prolongado, el animal puede morir debido a cambios patológicos irreversibles en las estructuras cerebrales causados ​​por la falta de oxígeno.

Acciones urgentes

Para evitar que tu gato se lastime durante las convulsiones, cuando aparezcan los primeros síntomas de una crisis epiléptica, debes colocarlo de lado, asegurándote de que no haya objetos afilados o duros cerca que puedan lastimarlo, retira la luz brillante y elimina los ruidos fuertes.

¡Precaución! No sujete al animal inmovilizándolo contra el suelo; esto no aliviará su condición. No se preocupe si la lengua del gato se retrae y obstruye sus vías respiratorias durante una convulsión; esto no ocurrirá si el gato está acostado de lado.

Tras la convulsión, se recomienda proporcionar al animal un entorno tranquilo para que se recupere. Algunos gatos experimentan aumento del apetito y la sed durante este periodo, por lo que el dueño debe asegurarse de que el comedero y el bebedero de su mascota no estén vacíos.

El gato bebe agua

Diagnóstico

Un factor importante para diagnosticar la epilepsia en gatos es determinar la causa, especialmente si se desarrolla en la edad adulta. Se recomienda al dueño de un gato con epilepsia que proporcione una descripción detallada de la convulsión durante la primera visita al veterinario: su frecuencia, duración y naturaleza, su dependencia de las condiciones climáticas o la medicación, etc. También es recomendable contar con una grabación en video de la convulsión; esto ayudará al veterinario a orientar mejor el diagnóstico.

Las pruebas de laboratorio y de imagen utilizadas para diagnosticar la epilepsia en gatos incluyen hemograma completo, análisis bioquímicos de sangre, pruebas serológicas para toxoplasmosis y listeriosis, y un análisis de orina. Si es necesario, se pueden prescribir pruebas de diagnóstico por imagen, como la resonancia magnética (RM) o la ecografía abdominal.

Tratamiento

Si las convulsiones epilépticas se producen en el contexto de enfermedades (por ejemplo, síndrome hemolítico urémico, diabetes mellitus(p. ej., hipoglucemia o hipocalcemia), tratar la afección subyacente garantizará el alivio de las convulsiones. Si los factores desencadenantes son externos (luz brillante, ruidos muy fuertes, estrés), eliminar estos irritantes puede conducir a una remisión sostenida o incluso a una recuperación completa.

Un gato con su dueño

La medicación para la epilepsia tiene como objetivo aliviar las convulsiones y reducir la excitabilidad del sistema nervioso. El tratamiento anticonvulsivo suele recetarse durante un período prolongado, que puede ir desde varios meses hasta un año. Si las convulsiones no se repiten durante este período, la dosis se reduce gradualmente hasta suspender la medicación por completo. En la epilepsia verdadera (congénita), en la mayoría de los casos, los gatos deben tomar medicamentos para prevenir las convulsiones de por vida.

Los siguientes fármacos antiepilépticos se utilizan en medicina veterinaria:

  • Fenobarbital.
  • Diazepam.
  • Gabapentina.
  • Levetiracetam.
  • Zonisamida.
  • Pregabalina.

Medicamentos para el tratamiento de la epilepsia en gatos

Estos medicamentos son asequibles, relativamente seguros y generalmente bien tolerados. Alivian eficazmente las convulsiones y reducen la probabilidad de que vuelvan a aparecer. Entre los posibles efectos secundarios se incluyen debilidad, somnolencia, problemas de coordinación y, en ocasiones, pérdida de apetito.

Para aliviar las convulsiones refractarias (aquellas que no responden bien a los anticonvulsivos), un veterinario puede recetar bromuro de potasio como tratamiento adicional. El tratamiento para la epilepsia también suele incluir terapia con vitaminasTomar antioxidantes y suplementos minerales. Estos medicamentos mejoran el sistema nervioso, ayudan a proteger las estructuras cerebrales del daño y aumentan la eficacia de los medicamentos. Se recetan comúnmente vitaminas A, E, C y del complejo B, así como suplementos de calcio, selenio y magnesio.

Si las convulsiones epilépticas de un gato son poco frecuentes y duran solo unos segundos, el veterinario podría decidir suspender la medicación. Esto se debe a que los gatos son muy sensibles a los efectos secundarios de los medicamentos, y los daños pueden ser mayores que los beneficios.

¡Esto es importante! Los medicamentos antiepilépticos son recetados por un veterinario y se seleccionan individualmente, teniendo en cuenta las características específicas de la enfermedad y el estado general del gato. Al intentar seleccionar el medicamento y la dosis por su cuenta, el dueño del gato pone en riesgo la salud, e incluso la vida, del animal.

La epilepsia no es una sentencia de por vida para un gato, e incluso si las convulsiones no se pueden curar por completo, siempre existe la posibilidad de reducir su frecuencia, duración y gravedad. Con un diagnóstico y un tratamiento adecuados, la vida de su mascota no se acortará y solo sufrirá una pequeña pérdida de bienestar. Sin embargo, esto requiere que los dueños del gato sigan estrictamente todas las instrucciones del tratamiento.

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