Hongos en perros: síntomas y tratamiento
La dermatofitosis, o infección por hongos, es una enfermedad bastante común en los perros, independientemente de su raza, edad o condiciones de vida. Debido a la gran variedad de hongos, los síntomas y, en consecuencia, los tratamientos pueden variar. La mayoría de las micosis se pueden tratar con medicamentos modernos, pero los dueños de mascotas deben comprender que cuanto antes acudan al veterinario, mayores serán las probabilidades de una recuperación completa.

Contenido
Causas de la enfermedad
Todos los hongos se dividen en dos tipos:
- Patógeno (Microsporum, Trichophyton, Favus). Los perros pueden contraer la infección de perros enfermos en la calle o de sus dueños, quienes llevan las esporas del hongo en las suelas de sus zapatos, ropa o manos.
- Patógenos oportunistas (Mallaseia, levadura Candida). Siempre están presentes en los animales, pero en ciertas circunstancias su número supera los límites aceptables, volviéndose patológicos. No son contagiosos.
La fuente más frecuente de una mayor sensibilidad a las infecciones por hongos son los problemas del sistema inmunológico. dermatofitosis Los cachorros y los perros mayores con problemas de salud y sistemas inmunitarios debilitados son propensos a esta afección. La resistencia del organismo también se ve debilitada tras tomar antibióticos y otros medicamentos fuertes.
A la lista de factores provocadores se pueden añadir los siguientes:
- Tendencia a alergias y resfriados.
- Una higiene excesiva, como bañarse varias veces por semana con champús antibacterianos, provoca una disminución de las funciones protectoras de la piel y el crecimiento de hongos oportunistas.
- Mala higiene. El pelaje enmarañado y los nudos sin peinar impiden que la piel respire correctamente, lo que también favorece la aparición de hongos.
- Falta de nutrición adecuada.

Formas de enfermedades fúngicas
Hay tres tipos principales:
- Superficial. El hongo se localiza en las capas superficiales de la piel y las mucosas. Estas zonas suelen incluir las orejas, la nariz, la zona alrededor de la boca y entre los dedos de los pies. Entre ellas se incluyen la dermatitis por Malassezia y la candidiasis.
- Subcutánea. A medida que la enfermedad progresa, la infección se propaga a capas más profundas de la piel, corroyendo el tejido. La esporotricosis es uno de estos hongos.
- Las infecciones sistémicas afectan los órganos internos y son difíciles de tratar con medicamentos, por lo que las zonas afectadas suelen extirparse quirúrgicamente. Entre ellas se incluyen la histoplasmosis y la aspergilosis.
Cuadro clínico
Los síntomas de las infecciones fúngicas dependen del tipo de irritante que causa la patología. Si intentamos resumir todos los signos, obtenemos el siguiente panorama:
- Al principio, aparecen pequeñas manchas de diámetro variable en la piel. El pelaje de estas zonas se vuelve más fino y los pelos se caen o se rompen de raíz.
- En la zona afectada, la piel cambia de color: se torna roja o grisácea. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, las manchas pueden extenderse rápidamente a zonas cercanas del cuerpo o, por el contrario, permanecer inmóviles durante mucho tiempo.
- Se forman sacos blanquecinos en las raíces del pelo, que envuelven el folículo piloso. Aparecen escamas y descamaciones que se desprenden de la piel en grandes cantidades y se caen.
- Con el tiempo, se forman grandes zonas calvas, la piel se engrosa, se cubre de costras y el propio hongo corroe los tejidos en profundidad.
- El perro experimenta picazón constante. Su intensidad puede variar desde un rascado leve hasta un rascado constante hasta que la piel sangra.

Importante: Para aliviar las molestias de su mascota, puede usar Stop-Zud o un medicamento similar. Trate los arañazos y las heridas menores con antisépticos como Miramistin o MigStim Spray antes de acudir al veterinario. También se recomienda ponerle un collar protector.
Los lugares más comunes donde se desarrollan los hongos son las patas y el área entre los dedos, así como las orejas.
- Si el espacio interdigital está afectado, el cuadro clínico se caracteriza por piel áspera alrededor de las uñas y las almohadillas, coloración amarillenta y curvatura de las uñas, y la presencia de costras y escamas inflamadas. El hongo suele manifestarse fuera de temporada: primavera y otoño, cuando el clima es inestable y húmedo. El perro comienza a morderse los dedos, presenta picazón, cojera o, en general, miedo a apoyarse en la pata afectada.
- La superficie del oído interno y el pabellón auricular son otro lugar predilecto para los hongos. Es fácil de reconocer: un olor desagradable que emana del oído, piel áspera y con costras, decoloración e inflamación. El perro estará constantemente nervioso, rascándose y sacudiendo la cabeza. Por lo general, los hongos en el oído son consecuencia, más que una enfermedad en sí misma, de diversas formas de otitis, alergias, ácaros e infecciones bacterianas.
Diagnóstico
El examen inicial suele realizarse con una lámpara vudú, un dispositivo con una luz especial que revela el hongo en verde. Sin embargo, es importante tener en cuenta que identificar el tipo de hongo con este método es imposible. Además, solo puede confirmar la presencia de una infección fúngica en aproximadamente el 60 % de los casos. Además, las chispas a menudo se confunden con polvo y otros contaminantes.
Para garantizar un diagnóstico preciso, el médico toma muestras de las zonas afectadas y realiza cultivos en el laboratorio. Solo después de identificar con precisión el patógeno se puede desarrollar un plan de tratamiento.

Además se podrán prescribir los siguientes estudios:
- Se realiza un análisis de sangre bacteriológico para descartar o confirmar la susceptibilidad del perro a los cocos y otras bacterias. Alternativamente, el animal podría haber adquirido el hongo como una infección secundaria, aunque la causa subyacente del problema sea diferente.
- Análisis de sangre para detectar diversos tipos de alérgenos. Si el cuerpo reacciona a una alergia con un hongo cutáneo, los síntomas reaparecerán incluso después del tratamiento. Para evitar un círculo vicioso, es necesario identificar el alérgeno desencadenante y eliminarlo.
- Se realiza un análisis de sangre completo para obtener una imagen general de la salud del perro, ya que los perros con sistemas inmunológicos debilitados corren un riesgo especial.
Tratamiento
Los regímenes de tratamiento suelen ser estándar, pero se adaptan al tipo de hongo identificado y a la gravedad de la enfermedad. Los medicamentos para esta afección están disponibles en diversas presentaciones y pueden combinarse entre sí durante su uso.
- Los champús antimicóticos incluyen Nizoral, ketoconazol e imaverol. Se utilizan tanto con fines terapéuticos como profilácticos. Son eficaces en casos de lesiones cutáneas extensas, así como tras el contacto con perros infectados, natación en aguas abiertas, paseos al aire libre, etc.
- Esprays antimicóticos: Fungin, Zoomikol. Rocíe localmente sobre las zonas afectadas de la piel. Se recomienda su uso en perros de pelo largo, ya que tienen buena penetración.

- Se aplican ungüentos antimicóticos (Juglon, Clotrimazol, Yam) en la zona afectada y ligeramente más allá de su perímetro. Para aumentar la eficacia del ungüento, se recomienda recortar el vello de la zona afectada. Si es necesario, se aplica un vendaje.
- Alquitrán de abedul. Un remedio popular de eficacia comprobada, muy eficaz en casos iniciales. Tiene un olor penetrante y desagradable. Seca eficazmente heridas y rasguños profundos, combate hongos y alivia la picazón.
- Vacuna antifúngica. Las vacunas más comunes son: Vakderm, Microdermo, PolivakSe administran mediante inyecciones subcutáneas en dos etapas, con un intervalo de dos semanas. Algunas razas pueden desarrollar una reacción alérgica a la vacuna, causando una inflamación temporal o incluso un absceso en el lugar de la inyección.

Importante: Si el tipo de hongo identificado es contagioso para humanos y otros perros, la mascota debe ser tratada con guantes. También es importante aislar al animal durante el tratamiento.
Las formas subcutáneas de infecciones fúngicas suelen presentar complicaciones y, por lo tanto, requieren un tratamiento más intensivo. Si el tratamiento conservador fracasa, se realiza la escisión quirúrgica del tejido afectado. En casos avanzados, puede incluso ser necesaria la amputación de las extremidades.
Para patologías sistémicas se prescriben los siguientes medicamentos:
- Anfotericina B;
- Griseofulvina;
- Yoduro de potasio;
- Tiabendazol.

Se administra simultáneamente terapia compensatoria para aliviar la intoxicación, que incluye glucosa intravenosa, soluciones salinas y gluconato de calcio. Además, se prescriben medicamentos para restablecer el sistema cardiovascular, el tracto gastrointestinal y los pulmones. Con frecuencia se incluyen antibióticos en el régimen de tratamiento, ya que las infecciones fúngicas son consecuencia de desequilibrios en la flora bacteriana.
Para mantener la inmunidad, se recomienda tomar inmunoglobulinas y, si hay dinero disponible, sueros hiperinmunes especiales.
Prevención
La prevención de enfermedades fúngicas implica mantener la higiene animal y limitar el contacto con perros infectados o potencialmente infectados. Se deben tomar las siguientes medidas:
- Trate a fondo el recinto o la cama de la mascota con una solución de cloramina. Desinfecte también pisos, paredes, alfombras, muebles y otros objetos y superficies con los que el perro entre en contacto.
- Trate los platos, juguetes, collares, correas y arneses con formalina si no es posible reemplazarlos. Como alternativa, remoje estos artículos en una solución caliente de bicarbonato de sodio, luego enjuáguelos bien, séquelos o límpielos con un paño seco.
- Lave diariamente los zapatos de todos los miembros de la familia y escóndalos en un lugar inaccesible para el perro.
- Controle los roedores (ratones, ratas), ya que suelen ser portadores de infecciones. Asegúrese de que su perro no caiga accidentalmente en una ratonera ni ingiera cebo venenoso.
- Programe periódicamente que su animal sea examinado en una clínica veterinaria y sométalo a pruebas apropiadas y exámenes adicionales.
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