Cómo afrontar la muerte de un gato
Las mascotas no viven tanto como las personas. Mueren antes, y sus dueños aprenden a afrontar la muerte de un gato, un perro, un hámster o un loro. Casi todos los que han tenido una mascota han pasado por esto. Recuperarse de un evento así es difícil, sobre todo si no se sabe cómo ayudarse a uno mismo o a un ser querido en ese momento.

Contenido
5 etapas para aceptar lo inevitable
En psicología, existen cinco etapas de aceptación. Este modelo es típico para quienes no comprenden o no saben cómo afrontar la pérdida de un gato. Con base en este modelo, puedes determinar en qué etapa te encuentras y qué puedes hacer para intentar escapar o, al menos, superar la pérdida y aceptarla.
Etapas:
- Negación.
- Enojo.
- Negociar.
- Depresión.
- Aceptación.
Este es un patrón común de cómo reaccionan las personas ante eventos difíciles. El período inicial siempre es el mismo: conmoción, confusión, un intento de escapar de la realidad. «Esto no puede estar pasando, es un sueño, es imposible». Estas son las palabras que se escuchan con más frecuencia.
Tras la negación, llega la ira. Ira contra uno mismo, contra el animal, contra los médicos, contra quienes nos rodean, contra la familia, contra los amigos. Contra todos los que no estuvieron presentes, los que no saben cómo afrontar la pérdida de un gato, los que no pudieron ayudar a tiempo. Durante esta etapa, la persona suele ser inconsciente de sus actos y se deja llevar por la emoción.
La negociación es una etapa importante por la que pasamos. Es un poco como volverse loco. Uno intenta convencerse de que no es tan grave, de que quizá el médico se equivocó, y se dice que buscará a alguien nuevo y cambiará de rumbo. Lo más importante es no dejarse llevar por las emociones y hacer algo estúpido.
La depresión y la aceptación son similares. En la primera, las emociones negativas, la apatía y la pérdida total de ganas de vivir son los síntomas dominantes. Estos pueden manifestarse de diversas maneras, incluyendo una negativa repentina a comer, beber, trabajar, estudiar y a la familia. Tras el punto álgido de la depresión, cuando ya no queda energía para pensamientos ajenos, se instala la aceptación y una calma gradual.
¿Qué hacer con la culpa?
Sentirse culpable al llorar la muerte de un gato, un perro u otra mascota es normal. Cualquier período difícil de la vida se convierte en arrepentimiento y autorreflexión. En esos momentos, los buenos y los malos se repiten en tu mente. Todo lo que no hiciste sale a la luz.
El dolor y la culpa son, sin duda, normales; experimentarlos es normal. Son difíciles de afrontar, y solo el tiempo ayudará. En un mes, dos, tres o un año, todo se atenuará gradualmente y volverá a la normalidad. Es más difícil cuando la culpa va acompañada de algún tipo de crisis interna.
Algunos ejemplos comunes incluyen: «Me preocupo más por mi mascota que por mi ser querido», «No debería sentirme así» o «¿Dónde podría siquiera sentir algún tipo de emoción positiva o alivio?». Este tipo de crisis interna es mucho más difícil de superar.
Si la culpa va acompañada de un pensamiento ajeno, tarde o temprano puede convertirse en una idea. Esto es especialmente cierto si se trata de sentimientos permitidos o prohibidos que las personas se imponen. Si alguien se dice a sí mismo: «No puedes preocuparte tanto, cálmate», la situación se complica mucho más y las consecuencias, más graves.
Cuando la culpa se mezcla con otras emociones, es importante analizar cuidadosamente su origen. Sentir culpa es normal, incluso si se ajusta a las normas generalmente aceptadas. No puedes arreglarte ni obligarte a dejar de sentirla. Es importante hablar sobre ella, al menos contigo mismo, sobre qué está sucediendo y por qué.
Es imposible ser el dueño perfecto de una mascota. Siempre habrá errores y momentos incómodos. Si preocuparse por el mal comportamiento es una gran preocupación, vale la pena recordar lo que realmente estuvo bien y centrarse en ello.
Cómo desconectar y distraerse
Incluso los desconocidos pueden ofrecer consejos sobre cómo afrontar la muerte de un gato. Esto es especialmente cierto si ven algo malo en un amigo. La gente a tu alrededor empezará a molestarte, a hacer preguntas y a ofrecerte consejos. Si esto sucede, debes tomar cartas en el asunto.

El principal consejo en estas situaciones es distraerse y buscar otra cosa. Lograr un estado en el que los pensamientos ajenos simplemente no entren en tu mente. No te desplomes por la fatiga y el estrés, ni llegues a casa solo para dormir.
A primera vista, parece lógico. Pasará un tiempo, se irá desvaneciendo poco a poco y luego ocurrirá algo que lo hará menos doloroso. En realidad, es diferente. Cada persona debe reconocer y experimentar estos sentimientos por sí misma. Solo entonces encontrará alivio.
Es importante distraerse y desconectar, pero no con algo tan pesado que te desplome exhausto. Puedes reunirte con tus seres queridos, hablar de tu dolor, intentar hacer algo que antes te daba placer: ir al cine, a un café o salir de viaje. Para que las emociones positivas, al menos un poco, llenen tu vida.
Lo principal es no culparse por la tristeza y la negatividad. También es normal que algo te afecte, incluso en momentos felices, y de repente se transforme en emociones negativas. Bajo ninguna circunstancia debes culparte por tus sentimientos y pensamientos.
Cómo cuidar a una mascota enferma
Uno de los mayores arrepentimientos que sienten las personas al perder a un ser querido es: "No estuve presente cuando ocurrió". Cuando una mascota está enferma durante mucho tiempo, durante una cirugía o en el momento mismo de su fallecimiento, una persona puede trabajar, estudiar o incluso estar fuera de casa durante largos periodos. Luego, con el paso de los años, este sentimiento de culpa se intensifica y finalmente conduce a la depresión.
Es importante estar cerca de tu mascota en todo momento. No la dejes sola mucho tiempo si está gravemente enferma. Esto puede ayudarte a evitar pensamientos negativos posteriores y a que las últimas semanas y meses sean un poco más llevaderos.
Lo mejor es llevar a tu mascota a una clínica veterinaria de confianza para que reciba atención temporal. Allí le brindarán atención, alimentación y tratamiento continuos.

Cómo ayudarse a sí mismo
Cuando la gente pregunta cómo afrontar la muerte de un gato, inconscientemente sigue buscando apoyo. Otros deberían poder decirles qué está bien y qué está mal. Quienes los rodean sin duda empatizarán y harán todo lo posible.
Nadie está obligado a ayudar a un desconocido o a un ser querido a menos que lo pida. Incluso si lo hiciera, no siempre lo haría. Por lo tanto, es mejor que el dueño sea consciente de la necesidad de ayudarse a sí mismo.
¿A quién acudir en busca de ayuda?
La opción más efectiva es trabajar con un psicólogo. Durante dos o tres meses, habla sobre tu situación, haz terapia y vívela con alguien. Es mejor trabajar con un profesional que realmente comprenda tu situación, en lugar de solo con tus amigos de la mesa.
Los amigos discuten problemas en la cocina e incluso encuentran soluciones. Pero en lugar de dos meses, tardarán años. Sobre todo si no ofrecen consejos concretos, buscan en tu interior y tratan de superar todos los momentos difíciles.
Es importante excluir de tu vida a quienes podrían alegrarse del dolor ajeno. Si durante este período encuentras la alegría de alguien más por un acontecimiento tan difícil, te destrozará aún más.

Por qué no deberías pasar por todo solo
Es mucho más fácil llorar con los seres queridos. Estarán ahí y te darán ánimo. Aunque toda la familia haya tenido dificultades para afrontar la pérdida, por el bien de todos, todos intentarán fingir que no se sienten tan mal y ayudar a los demás.
Si alguien se cree moralmente débil y no puede ayudar a los demás, las cosas resultarán completamente diferentes en tales circunstancias. Simplemente para evitar herir a un ser querido, todos intentarán sonreír. Convenciéndose a sí mismos y a sus seres queridos de que todo está bien.
Este tipo de terapia ayuda a quienes la brindan. Si les dices día tras día que todo está bien, tarde o temprano lo estará. O al menos tendrás la fuerza para perseverar, porque entenderás para quién estás haciendo esto.
Si no tienes seres queridos que compartan tu dolor, lo mejor es recurrir a tus amigos. Pasa más tiempo con ellos, habla con ellos y cuéntales lo que te preocupa. Hablar para sentirte mejor es una práctica popular y beneficiosa.
Lo principal es no convertirse en esa persona que llega, habla de sus problemas y luego se va. Es importante encontrar la fuerza para escuchar a los demás, ayudarlos y desconectar temporalmente.
Cómo ayudar a un niño a afrontar la pérdida de una mascota
Un niño suele estar preparado para la muerte de un gato. Desde pequeño, se le informa sobre su fallecimiento y se le anima de todas las maneras posibles. Lo más difícil es explicarle cómo afrontar la eutanasia del gato. Explicar por qué los padres tomaron esa decisión, por qué ocurrió y cómo sucedió todo.
Es importante trabajar con los niños desde el principio, mucho antes de que ocurra una situación así. Asegúrese de que su hijo sepa que las mascotas pueden enfermarse y sentirse mal. Más adelante, será más fácil explicar por qué se tomó la decisión de eutanasiar al animal para que no sufra. Después del procedimiento, es importante estar presente, tranquilizándolo y diciéndole que todo estará bien.
¿Vale la pena acudir al psicólogo?
En el CIS, no es habitual trabajar el trauma con un psicólogo. Las objeciones surgen de inmediato:
- No estoy enfermo;
- solo paga dinero;
- charlatanes;
- No hacen nada.
El sistema médico soviético nos enseñó que la psicología como ciencia no existe. Solo existe la psiquiatría, que trata a personas con discapacidades evidentes. El sistema abandonó este estereotipo hace tiempo, pero la gente sigue creyéndolo.
Un psicólogo infantil competente puede ayudar a aliviar una serie de problemas futuros, como el arrepentimiento, el enojo con los padres y la falta de comprensión de cómo esto pudo suceder. Esto fortalecerá al niño y le ayudará a afrontar esta difícil situación.
El trabajo psicológico no es necesario desde la infancia. Es mejor evitarlo por completo en preescolar y primaria. Con frecuencia, el municipio ofrece pruebas inútiles, falta de atención individualizada y ningún seguimiento.
Un psicólogo puede ayudar a afrontar los síntomas de la depresión y el impacto inicial que inevitablemente se produce. Posteriormente, la familia y los seres queridos deben intervenir para ayudar a normalizar la situación.
Los padres pueden prepararse para esto. Para ello, deben explicarles que, tarde o temprano, una mascota puede morir y que esto es normal. De lo contrario, el impacto inicial podría ser inesperado.
Si un niño es demasiado emocional, es fundamental abordar este problema con él en casa. Si no, la decisión recae en los padres, quienes están presentes las 24 horas del día y deberían saber mejor que cualquier desconocido lo que pasa por la cabeza de sus hijos.
Cómo preparar a un niño
Lo primero que hay que entender es que necesitamos hablar. Sobre diversos temas, incluida la muerte. Así, cuando llegue el momento difícil, todos estaremos preparados.
No pienses que hablar aliviará las emociones difíciles. Es normal que un niño llore, se encierre en sí mismo por un tiempo o se enoje con sus padres durante uno o dos meses. Esta reacción debe tolerarse.
Cuanto más pequeño sea el niño, más fácil será explicarle las cosas. "El gato se acaba de ir", "se fue al cielo" y otras explicaciones similares pueden ser efectivas en una guardería o en la escuela secundaria. Más adelante, a medida que el niño crezca, la verdad saldrá a la luz, pero será mucho más fácil de aceptar.
Para los hijos adultos, especialmente durante la adolescencia, cuando las hormonas están al límite, es recomendable buscar un enfoque diferente. Toda la familia debe estar ahí para ellos, sobre todo cuando su mascota empieza a tener problemas. Una vez resuelta la situación, es importante apoyarlos, escucharlos e incluso ser receptivos a sus propias emociones.
La muerte siempre llega inesperadamente. Es difícil prepararse para ella. No hay fórmula mágica ni palabras que te ayuden a afrontarla y superarla. Solo puedes intentar comprender de antemano cómo afrontar la muerte de un gato querido, cómo preparar a un hijo y qué hacer para evitar arrepentimientos.
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1 comentario
Nata
Mi gato murió, no quiero nada, tengo miedo de salir del apartamento, ahora nadie me recibe ni me despierta por la mañana.
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