¿Qué darle de comer a una perra embarazada?

Una nutrición adecuada durante la gestación es fundamental tanto para la salud de la madre como para la de sus futuras crías. Una perra preñada debe recibir una cantidad significativamente mayor de nutrientes, minerales y vitaminas de lo habitual para su propio bienestar y el de los cachorros que crecen en su vientre. Esto protegerá a la madre de la desnutrición y a sus crías de posibles anomalías del desarrollo. Por lo tanto, durante la gestación, no solo cambia la calidad de la dieta de la madre, sino también la cantidad y la frecuencia de la alimentación.

Perra embarazada

Características de la alimentación según el periodo de embarazo

Antes del apareamiento, se recomienda pesar a la perra para controlar su peso durante la gestación. El aumento de peso durante la gestación no debe superar el 25-30 % de lo normal, ya que la obesidad puede provocar un parto difícil o incluso una cesárea. Los requerimientos nutricionales óptimos para una perra gestante se calculan en función del peso corporal, la raza, la edad y el nivel de actividad.

Durante el primer mes de gestación, el gasto energético de la perra aumenta ligeramente, por lo que puede alimentarse como de costumbre. A veces, durante este período, el apetito disminuye; en otras ocasiones, por el contrario, aumenta, pudiendo presentarse malestar digestivo. Si estos síntomas son graves y persistentes, es necesario llevar a la perra al veterinario.

El aumento de peso comienza en el segundo mes de gestación: la perra aumenta hasta un 10 % de su peso normal por semana. Para satisfacer sus necesidades, el valor energético de su alimentación debe incrementarse en un 20 %, en un 30 % al inicio del tercer mes y en casi un 50 % al final de la gestación.

Una perra preñada debe ser alimentada con más frecuencia, pero en porciones más pequeñas: el útero en expansión ejerce presión sobre el estómago, impidiéndole acomodar la misma cantidad de alimento. A medida que su vientre crece, se recomienda alimentar a la perra primero dos, luego tres y luego cuatro veces al día, especialmente si espera una camada numerosa. Para evitar que las porciones sean demasiado grandes, los expertos recomiendan dietas hipercalóricas.

Uno o dos días antes del parto, el apetito de la perra puede disminuir y, justo antes, puede negarse a comer. A menos que presente síntomas alarmantes (sangrado, vómitos, dispepsia grave), esto no es motivo de preocupación. Una vez que comience el parto, no se debe alimentar a la perra.

Una perra embarazada está acostada

Si una perra embarazada gasta mucha energía (por ejemplo, si está en libertad y es muy activa por naturaleza) o tiene alguna enfermedad crónica grave, se recomienda consultar con un especialista sobre la pauta de alimentación, cantidad y calidad del alimento.

Las necesidades del cuerpo de una perra embarazada

Durante el embarazo, el cuerpo de una perra requiere mayores cantidades de proteínas, ya que estas sirven como elemento fundamental para todo tipo de células. El calcio, las vitaminas y los microelementos también se requieren en cantidades mucho mayores de lo habitual.

Las vitaminas más esenciales durante el embarazo:

  • A (retinol), D (calciferol). Son responsables del correcto desarrollo intrauterino de las crías: la formación de huesos, piel, pelaje y retina.
  • C (ácido ascórbico). Participa en la síntesis de colágeno, por lo que es necesario para fortalecer el tejido muscular y articular.
  • Grupo B. Asegura los procesos de homeostasis (mantenimiento de las funciones del organismo en un estado de equilibrio) y el funcionamiento normal del sistema nervioso central y periférico.

De los microelementos los más necesarios son:

  • Hierro. Desempeña un papel en la hematopoyesis. Su deficiencia puede causar anemia.
  • Calcio. Promueve huesos fuertes. Una deficiencia de calcio durante el parto puede provocar eclampsia, una complicación potencialmente mortal. La deficiencia de calcio en las madres es causa de patologías intrauterinas en los cachorros.
  • Fósforo. Necesario para estabilizar el equilibrio fósforo-calcio en el organismo.

Labrador delante de un plato de comida

Se deben usar diversos suplementos nutricionales en dosis razonables para evitar daños. Por ejemplo, un exceso de calcio en la dieta de la madre puede provocar el desarrollo de patologías en los cachorros durante el embarazo. Es recomendable que un especialista desarrolle la dieta diaria de su mascota.

Desde los primeros días de gestación, una perra debe tener acceso ilimitado a agua. El líquido es necesario tanto para mantener la hidratación como para producir líquido amniótico, que actúa como barrera protectora para los cachorros en el útero.

Tipos de dietas

No se recomienda cambiar la dieta de tu perra durante el embarazo. Lo mejor es darle la misma comida a la que está acostumbrada: comida preparada (croquetas, comida enlatada) o casera. Sin embargo, la comida debe ser de alta calidad y contener todos los nutrientes necesarios para la gestación.

Si tu perro come comida preparada, debes darle preferencia a la holística o súper premiumNo contienen saborizantes, colorantes ni conservantes artificiales que sean dañinos para los animales. Apto para embarazadas y enfermería Existen dietas especiales secas y húmedas para perros. Son ricas en calorías, por lo que es importante consumir pequeñas porciones cuando sea necesario. Estas croquetas y alimentos enlatados contienen las proporciones necesarias de proteínas de fácil digestión, vitaminas, minerales y componentes que promueven una buena digestión (p. ej., prebióticos). aceite de pescado, fibra).

Según los nutricionistas veterinarios, los mejores alimentos secos para perras embarazadas son:

Labrador beige

Entre los alimentos húmedos, las marcas N&D OCEAN COD & PUMPKIN, Royal Canin Starter Mousse y Dog Chow Puppy recibieron altas calificaciones de los expertos.

Si su perra está acostumbrada a la comida casera, su dieta durante la gestación debe consistir al menos en la mitad de productos cárnicos y el resto en pescado, requesón, productos lácteos fermentados, cereales, verduras y huevos (tanto las claras como las yemas cocidas en cualquier presentación). Añada suplementos de vitaminas y minerales, medicamentos de venta libre o fuentes naturales (como levadura de cerveza, aceite de pescado, zanahorias y aceite vegetal) a su dieta natural.

Si su perro presenta signos de toxicosis (lo cual también puede ocurrir en perros), lo mejor es alimentarlo principalmente con comida líquida: sopas nutritivas de verduras y cereales con carne picada o caldos. La comida debe ser fácilmente digerible; los productos lácteos fermentados son una buena opción para las náuseas.

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