Mi gato respira rápidamente: por qué y qué hacer

En reposo, un gato inhala y exhala aproximadamente 30 veces por minuto, o cada dos segundos. Se considera que una frecuencia respiratoria normal para los gatos es de 20 a 40 respiraciones por minuto, y para los gatitos, hasta 50 respiraciones por minuto. Si un gato respira rápidamente durante más de 15 minutos, puede deberse tanto a razones fisiológicas inofensivas como a enfermedades graves y potencialmente mortales que requieren atención médica inmediata. Los dueños de mascotas deben comprender qué puede causar la respiración rápida en los gatos, cuándo debe considerarse peligrosa y qué medidas deben tomarse para prevenir consecuencias graves.

El gato está respirando rápidamente.

Razones fisiológicas

Los gatos suelen respirar rápidamente, con la boca abierta y la lengua fuera, cuando están sobreexcitados mientras juegan, asustados por estar en un lugar desconocido (por ejemplo, después de una mudanza o de ir al veterinario), agresivos o muy cansados. A veces, los gatos respiran más rápido durante un rato mientras duermen; esta es una reacción emocional a los sueños; los animales también sueñan.

La respiración rápida puede deberse a cambios corporales durante el estro y la gestación. La respiración rápida en gatas también puede presentarse después del parto, incluso si este fue exitoso: parir una camada, a menudo muchas, es un trabajo duro. Todas estas causas de respiración rápida son inofensivas, y la respiración se normaliza rápidamente una vez que la condición física de la gata se normaliza.

Patologías acompañadas de aumento de la frecuencia respiratoria

Los problemas de salud que pueden provocar respiración rápida y pesada en los gatos incluyen:

  • Enfermedades de la garganta (bronquitis, laringitis, asma), en la que el aire pasa mal a través de la laringe.
  • Enfermedades infecciosas en las que la mucosa nasal se hincha y se libera líquido en grandes cantidades.
  • Enfermedades pulmonares que dificultan la respiración, provocando que el gato respire de forma extraña, rápida o desigual.
  • Insuficiencia cardíaca. En algunas enfermedades cardiovasculares, la falta de oxígeno puede provocar que el gato experimente dificultad para respirar, con respiración agitada por los costados y el abdomen.
  • Estado de shock: el gato respira profunda y frecuentemente, a veces a ráfagas, como si intentara introducir más aire en los pulmones.
  • Deshidratación severa o sobrecalentamiento. Si un gato tiene calor, comenzará a jadear rápidamente, lo que provocará que su vientre se hinche.
  • Daño a la membrana mucosa de la boca o garganta.
  • Un cuerpo extraño obstruye la vía aérea. Además de respiración pesada e irregular, pueden observarse sibilancias.
  • Alergia a una vacuna.

El gato respira frecuentemente a través del estómago.

¡Importante! El sistema inmunitario de un gato suele responder a la vacuna en un plazo de 15 a 30 minutos, y a veces incluso de 2 a 3 horas, tras su administración. Por lo tanto, se recomienda que los animales vacunados permanezcan en la clínica veterinaria durante varias horas bajo la supervisión de un veterinario. El veterinario puede brindar asistencia si es necesario, incluyendo la administración de un antihistamínico o una terapia antichoque.

¿Qué debe hacer el dueño de un gato?

Si su mascota está embarazada, la respiración rápida, incluso mientras descansa, puede ser señal de parto inminente; en ese caso, no es necesario hacer nada. Si su gata saca la lengua y jadea rápidamente, y sabe que ha estado muy asustada, acaba de correr o claramente está sufriendo por el calor, puede intentar aliviar su angustia asegurándose de que descanse en una habitación fresca.

Si su gato parece estar ahogándose, intente abrirle las mandíbulas y extraer el objeto extraño con los dedos o unas pinzas. Como alternativa, levántelo por las patas traseras y, con la otra mano, presione su abdomen cerca del diafragma para intentar expulsar el objeto extraño.

Pero si la causa de la respiración rápida no está clara, y especialmente si la dificultad para respirar se acompaña de síntomas como pulso acelerado, fiebre alta, sibilancias, respiración irregular, secreción nasal o bucal, inflamación o enrojecimiento de las mucosas, letargo general o pérdida de apetito, no pierda tiempo; lleve a su mascota al veterinario de inmediato. La rapidez con la que se brinde la asistencia determinará la rapidez y eficacia del tratamiento.

El gato se siente mal

¡Importante! Incluso en casos críticos, los dueños de mascotas pueden brindar primeros auxilios. Si la respiración del gato no solo es rápida, sino también irregular, y claramente se está ahogando, se debe realizar respiración artificial antes de que llegue el veterinario. Para ello, coloque al gato boca arriba sobre una superficie plana, límpiele la mucosidad de la boca si es necesario y, ahuecando la mano, sople aire en la nariz del gato cada tres segundos. Esto debe hacerse con cuidado para evitar dañar los pulmones con demasiado aire.

Cuando el veterinario examine al gato, éste examinará al animal, preguntará al dueño sobre las posibles causas de su respiración rápida, tomará la temperatura del gato y, si es necesario, la presión arterial (normalmente baja bruscamente en caso de shock).

Para detectar enfermedades infecciosas, neoplasias, enfermedades del sistema endocrino, trastornos sanguíneos y la presencia de infestaciones helmínticas, un veterinario puede prescribir exámenes de laboratorio, instrumentales y de hardware para su gato:

  • análisis de sangre y orina,
  • análisis bioquímico de secreciones,
  • Ultrasonido,
  • Radiografía.

Un veterinario examina a un gato.

Los métodos de tratamiento para restablecer el ritmo respiratorio dependen de la causa de la alteración identificada por el especialista. Si se determina que la respiración rápida se debe a una respuesta inmunitaria retardada a la vacunación, se le recetará al gato un antihistamínico, que bloquea la producción de mediadores de la alergia (linfocitos T). Para abordar otras causas, pueden ser necesarios analgésicos, corticosteroides, diuréticos y terapia con adrenalina.

En casos particularmente graves, como cuando el problema respiratorio de un gato se debe a un traumatismo, un cuerpo extraño intratable o la presencia de un tumor, puede ser necesaria la cirugía. Sin embargo, estas situaciones son muy poco frecuentes.

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