Leucemia en gatos: tratamiento y síntomas
La leucemia (también conocida como leucemia, leucemia o hemoblastosis) se considera una enfermedad peligrosa e incurable. Esta afección maligna afecta los sistemas hematopoyético y linfático, localizándose inicialmente en la médula ósea y reemplazando gradualmente los centros hematopoyéticos sanos con células alteradas. Esta patología se presenta en muchos mamíferos, pero las causas de su desarrollo varían entre humanos y animales. En los gatos, la leucemia es exclusivamente de origen viral, y todas las razas son susceptibles a la infección, independientemente de su edad o condición fisiológica.

Contenido
Patógeno y mecanismo de desarrollo de la enfermedad.
La leucemia felina es causada por el retrovirus oncogénico que contiene ARN, el virus de la leucemia felina (FeLV). La enfermedad se transmite por contacto directo con un animal infectado, así como por gotitas en el aire, orina o saliva.
¡Importante! El virus de la leucemia felina no es peligroso para los humanos. En humanos, la leucemia se desarrolla con mayor frecuencia como resultado de la exposición a radiación o sustancias químicas, mientras que la forma infecciosa es causada por el virus linfotrópico de células T (deltaretrovirus), que solo afecta a primates.
Cuando el virus FeLV entra en el cuerpo de un animal sano, son posibles tres opciones de patogénesis (mecanismo de desarrollo): leucemia, que difieren significativamente en el grado de peligrosidad y pronóstico de vida:
- El gato se convertirá en portador de la infección de por vida, pero no desarrollará la enfermedad debido a la falta de condiciones favorables para la reproducción del virus. Según las estadísticas, el virus introducido se inactiva en el 60% de los animales.
- El virus permanecerá latente (oculto) en el cuerpo del gato hasta que su actividad se desencadene por una enfermedad, estrés o medicamentos que debiliten el sistema inmunitario. Con un sistema inmunitario suficientemente fuerte y el tratamiento adecuado, el animal experimentará una forma leve de leucemia, tras lo cual desarrollará inmunidad al virus.
- Tras el período de incubación (que puede variar desde unos pocos días hasta 6-8 meses), el gato desarrolla una forma grave de leucemia. La enfermedad es crónica y se caracteriza por el desarrollo de anemia, problemas renales y hepáticos graves, y la formación de tumores. Debido al debilitamiento del sistema inmunitario, suelen presentarse enfermedades de los sistemas digestivo, respiratorio, reproductivo, genitourinario y cutáneo. La leucemia puede provocar patologías que pueden causar la muerte rápidamente, como: peritonitis infecciosaEn la leucemia aguda, un gato puede morir en un plazo de 2 a 4 años, incluso con terapia sintomática.

Síntomas
No existen signos específicos de la enfermedad por el virus de la leucemia felina. Los síntomas que indican su desarrollo pueden incluir enfermedades frecuentes y aparentemente inexplicables. El animal puede volverse apático, perder peso, experimentar problemas digestivos y palidecer las mucosas de la faringe.
A medida que la leucemia evoluciona hacia una forma tumoral, los síntomas clínicos se hacen más evidentes:
- el gato a menudo vomita y tiene diarrea;
- Se observan síntomas febriles, la temperatura permanece en un nivel subfebril;
- la respiración es difícil;
- Las pruebas muestran una marcada caída en el recuento de glóbulos blancos;
- Durante el examen se puede detectar ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal).
¡Importante! Leucemia felina y enfermedades infecciosas inmunodeficiencia felina (causada por el lentivirus VIF) suele presentar cuadros clínicos similares; la principal diferencia radica en que la leucemia puede causar tumores malignos. Por lo tanto, el diagnóstico diferencial oportuno es crucial.
Diagnóstico
Para diagnosticar la leucemia felina se utilizan métodos hematológicos, histológicos y de imagen modernos. Se realizan los siguientes análisis de sangre:
- Clínica. En gatos con leucemia, la hemoglobina en la sangre es baja, el nivel de VSG es elevado y un gran número Leucocitos inmaduros o modificados; Ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA). Detecta productos de desecho virales.
- Inmunofluorescencia. Permite la detección de anticuerpos contra el virus y la identificación de su tipo.
- Utilizando el método de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), esta técnica puede detectar la presencia del virus que contiene ARN incluso en niveles mínimos en la sangre.
Además de las pruebas de laboratorio, se utilizan ecografía, resonancia magnética, radiografía, laparoscopia y gastroscopia cuando es necesario. Estos procedimientos permiten detectar tumores o cambios orgánicos en la estructura de los órganos.

¡Importante! Las pruebas de laboratorio para FeLV (ELISA) y PCR (PCR) deben realizarse dos veces con tres meses de diferencia. Si ambas pruebas son negativas, el gato está sano. Si la primera prueba es positiva, el animal debe aislarse hasta que se realice la segunda.
Tratamiento
Cuando a un gato se le diagnostica leucemia viral, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y fortalecer el sistema inmunitario. Estas medidas no sanarán al animal, pero prolongarán su vida y mejorarán su calidad de vida.
El régimen de tratamiento estándar incluye el uso de agentes antivirales (azidotimidina), antibióticos de amplio espectro (generalmente medicamentos del grupo de la penicilina), inmunomoduladores (interferón, Feliferón, Raltegravil), así como complejos de vitaminas y minerales.
Las formas graves de hemoblastosis se tratan en el hospital con quimioterapia (vincristina) combinada con medidas de soporte. Las transfusiones de sangre ofrecen un buen resultado, aunque a corto plazo. Para un resultado duradero, el procedimiento debe repetirse cada dos semanas. En algunos casos, si la condición del gato es extremadamente grave y el pronóstico es claramente desfavorable, los veterinarios recomiendan la eutanasia.
Medidas preventivas
La mejor manera de prevenir la leucemia felina es la vacunación. Se inyecta al gato una dosis del virus FeLV inactivado. La vacuna surte efecto en tres semanas y ofrece protección hasta por un año.
Los gatitos se vacunan entre los 6 y los 12 meses de edad, y de nuevo entre 2 y 3 semanas después. Hasta esta edad, están protegidos contra el retrovirus por los anticuerpos adquiridos a través de la leche materna. Antes de la vacunación, los gatitos deben someterse a una prueba diagnóstica de FeLV. La vacuna Leukocel, de fabricación rusa, es la más utilizada para la vacunación contra la leucemia felina.
Las medidas preventivas que pueden y deben seguirse en casa se centran en la higiene. El FeLV, como todos los virus, es susceptible a influencias externas adversas, como las fluctuaciones de temperatura, la luz ultravioleta y los desinfectantes. Por lo tanto, el espacio vital, la ropa de cama y los utensilios de comida de la mascota deben mantenerse limpios y, si es posible, desinfectarse periódicamente con productos especiales. Tras el contacto con otros animales, los dueños de gatos deben lavarse siempre las manos o usar una solución a base de alcohol.
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