Paso de leche en un gato
Los gatos han convivido con los humanos durante siglos, y de pequeños depredadores domesticados para controlar roedores, se han convertido desde hace mucho tiempo en queridos compañeros. Estas mascotas tienen una curiosa costumbre: les encanta masajear el cuerpo de su dueño, un peluche u otro animal con el que se lleven bien. Los movimientos rítmicos del masaje le proporcionan un placer innegable: ronronea con fuerza, cierra los ojos y entra en un estado de trance dinámico, dejando de reaccionar a su entorno. Este inusual ritual felino se conoce como el "paso de la leche", y los especialistas en felinos y los psicólogos animales tienen opiniones divergentes sobre su origen y significado.

Contenido
Razones para el "paso de leche" en los gatos
Una de las teorías más convincentes sobre el "masaje felino" es un reflejo adquirido en la infancia, relacionado con la alimentación. Un gatito recién nacido, al localizar a su madre por el olor, experimenta el único placer posible: extraer leche de sus pezones. Al mismo tiempo, masajea activamente el vientre de la madre con sus patas, estimulando la producción de leche.
Esta conexión entre el masaje de patas y el placer se arraiga posteriormente en la conciencia del animal, y en momentos de relajación y tranquilidad, este realiza estos movimientos "mágicos" de forma refleja. La credibilidad de esta teoría se sustenta en el siguiente hecho: en los gatos criados con alimentación artificial, el paso de la leche suele ser poco común.

Muchos zoólogos creen que el "paso de leche" en los gatos proviene de instintos naturales asociados con la caza y los lugares de descanso. Como depredadores, es importante que los gatos se acerquen a sus presas sigilosamente y en silencio. Por lo tanto, al prepararse para abalanzarse, los gatos prueban la estabilidad de su zona de emboscada apisonando su superficie. En la naturaleza, los gatos pueden usar movimientos de apisonamiento con las patas al preparar un área para dormir: la hierba cuidadosamente pisoteada es una superficie mucho mejor para dormir que las espinas y las ramitas que sobresalen por todas partes.
También existe la teoría de que el "paseo de leche" es una forma de marcar territorio en la vida de un gato. Los gatos tienen glándulas en las mejillas, la barbilla, debajo de la cola y en las almohadillas de las patas que secretan una secreción perfumada. Durante un "masaje", un gato deja estas marcas perfumadas en una cama, un juguete o el cuerpo de su dueño, declarando así su propiedad. Esta es una expresión de extrema amabilidad hacia los humanos; solo aquellos en quienes el gato siente la mayor confianza y el mayor afecto reciben el honor de ser "amasados" con ternura.

En algunos casos, un gato puede empezar a pisotear la alfombra o el sofá de forma agresiva en lugar de suave. Esto puede deberse a irritación o resentimiento: no se le dio de comer a tiempo o se le ahuyentó bruscamente de un lugar acogedor. Después de que su mascota haya desahogado su frustración, suele calmarse y pronto podría acercarse a su dueño para "hacer las paces" frotándose contra sus piernas.
El "masaje" felino como terapia asistida por animales
Incluso la ciencia convencional confirma que los gatos pueden tener un efecto terapéutico en los humanos. Un equipo de científicos de la Universidad de Minnesota realizó una serie de estudios clínicos, cuyos resultados muestran que quienes tienen gatos sufren significativamente menos depresión y tienen una incidencia un 25 % menor de enfermedades cardiovasculares.
Se ha comprobado que tras una sesión de masaje con este animal, acompañada de un fuerte ronroneo, el estado mental mejora y el dolor disminuye. Además, el peludo "sanador" localiza con precisión el punto dolorido y lo masajea con sus patas.

En algunos países europeos, los centros de fisioterapia ofrecen departamentos de "terapia con gatos". Por ejemplo, en Gran Bretaña, existe un servicio de terapia felina de pago. El animal (un gato sano, tranquilo y amigable) se lleva al domicilio del paciente y ambos se comunican durante varias horas. Incluso acariciar al gato alivia la tensión, y si el terapeuta ronronea y lo masajea con sus patas, actúa como una sesión psicoterapéutica.
Así que aprecia cuando tu gato practica el "paseo de la leche" sobre tu cuerpo. Y cuando despliegue sus garras, no te apresures a regañarlo ni a ahuyentarlo. Simplemente haz que estas demostraciones de afecto felino sean indoloras: mueve lenta y cuidadosamente sus patas de tu mano u hombro a una manta o sofá. Allí, podrá continuar amasando sin dejarte rasguños en la piel.
Lea también:
- ¿Por qué los gatos silban?
- ¿Por qué los gatos se lavan tan a menudo?
- ¿Por qué los gatos se revuelcan en el polvo?
Añadir un comentario