Pericarditis en perros: síntomas y tratamiento
La pericarditis es una enfermedad inflamatoria de la membrana que rodea el corazón, similar a un saco. Esta membrana protectora (pericardio) consta de dos capas: una externa (fibrosa) y una interna bilobulada (serosa). El estrecho espacio entre los lóbulos del pericardio seroso está lleno de un líquido proteináceo transparente. La inflamación del pericardio suele ser secundaria. Según las estadísticas, la pericarditis es más común en perros mayores de 5 años, principalmente machos. Entre las razas predispuestas a esta afección se encuentran los retrievers, los labradores, los gran daneses y los pastores alemanes.

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Razones para el desarrollo
La pericarditis se desarrolla como resultado del aumento de la secreción de líquido lubricante por la membrana cardíaca, lo que es una reacción compensatoria del pericardio a los problemas que han surgido.
Las razones pueden ser:
- antecedentes de enfermedad grave;
- enfermedad crónica lenta (tuberculosis, reumatismo, hepatitis);
- infecciones virales, bacterianas, fúngicas y protozoarias;
- lesiones directas o cerradas del pericardio (golpe en el pecho, caída desde gran altura);
- mala alimentación;
- hipotermia frecuente;
- aumento de la actividad física;
- oncología.
Tipos de pericarditis
La pericarditis canina puede ser aguda o crónica. Existen varios tipos de esta enfermedad.
Fibrinoso
Se desarrolla cuando la sangre fibrinosa se filtra de la membrana serosa a la cavidad pericárdica. Esta forma de pericarditis se denomina "seca" porque altera la lubricación del pericardio, lo que provoca su rugosidad y la formación de depósitos de sales de calcio entre las capas de la membrana serosa.
Exudativo
El mecanismo de desarrollo de esta forma es el opuesto al anterior: se acumula líquido en el pericardio en cantidades excesivas. Este derrame puede deberse a inflamación u otras causas, como insuficiencia cardíaca, traumatismo o tumores. En el primer caso, el líquido fibroso se denomina exudado; en el segundo, trasudado.

Estenosante
En este tipo de enfermedad, se forman cicatrices y adherencias en el pericardio, conectándolo a los tejidos adyacentes. Esta forma "adhesiva" de pericarditis suele desarrollarse como resultado de una pericarditis crónica exudativa o fibrinosa.
La pericarditis fibrinosa es más fácil de tratar y, en la mayoría de los casos, se produce una recuperación completa. La pericarditis exudativa y constrictiva en perros es mucho más grave, requiere un tratamiento más prolongado y, con mayor frecuencia, causa discapacidad.
Síntomas
Las manifestaciones clínicas de la pericarditis dependen de su tipo. Los síntomas comunes a la pericarditis de cualquier origen incluyen:
- aumento de la frecuencia cardíaca;
- un aumento brusco de la temperatura;
- palidez o cianosis de las mucosas.
El perro se vuelve apático, letárgico, pierde el apetito y, a veces, desarrolla hinchazón abdominal.
Más tarde, en las últimas etapas de la enfermedad, aparecen otros síntomas:
- se desarrolla hinchazón de las extremidades;
- los vómitos ocurren periódicamente sin causa;
- el perro se niega a comer y pierde peso rápidamente (esta condición se llama anorexia);
- Debido al agotamiento, el animal puede perder el conocimiento.

Diagnóstico de la pericarditis
Para diagnosticar la pericarditis en un perro y determinar el tipo de enfermedad y la causa que provocó su desarrollo, se realizan las siguientes pruebas:
- Un análisis de sangre completo. Determina los niveles de hemoglobina, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, y detecta la presencia de inflamación.
- UltrasonidoEste método puede detectar la presencia de líquido en la cavidad pericárdica.
- Radiografía de tórax. Se solicita para determinar la ubicación y el volumen del derrame.
- Análisis del líquido pericárdico. Se realiza para identificar la estructura celular del derrame. Puede ser seroso (compuesto de proteínas), hemorrágico (contiene sangre), purulento o quiloso (contiene linfa).
- Electrocardiografía y ecocardiografía. Estos métodos diagnósticos permiten obtener una imagen clara de la distribución del líquido en el pericardio.
Tratamiento
El tratamiento de la pericarditis depende de su tipo y estadio. Para reducir la formación de exudado, se administran aplicaciones de frío en la zona del corazón. También se recetan diuréticos para este fin, así como para reducir la hinchazón: Mercuzal, Furosemida, derivados de purina (Euphyllin o Temisal) y el remedio herbal hexametilentetramina. Si la cantidad de líquido en el pericardio es abundante, se extrae con una aguja larga especial. El drenaje del exudado se realiza bajo anestesia general y monitorización ecocardiográfica.

La terapia con antibióticos, los medicamentos antiinflamatorios y los medicamentos cardíacos son componentes esenciales del tratamiento integral para la inflamación del revestimiento del corazón. A los perros generalmente se les recetan antibióticos de penicilina, aminoglucósidos o cefalosporinas. Los medicamentos antiinflamatorios (Prednisolona(Ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, nefedipino, reopirina, indometacina) se prescriben semanalmente, con reducción gradual de la dosis. Los suplementos de potasio (asparkam, K) se utilizan para tratar la insuficiencia cardíaca.Aliy-aspartato de magnesio, Panangin), Pimobendan, Cardioprotector Divoprida.
Actividades adicionales durante el tratamiento:
- Se debe reducir la cantidad de agua que consume el animal (para evitar la hinchazón);
- La dieta de la mascota debe incluir alimentos con alto valor energético, así como suplementos de vitaminas y minerales;
- La actividad física del perro se limita al mínimo;
- Se proporciona al animal descanso completo.

Con un tratamiento oportuno de la pericarditis aguda, las probabilidades de recuperación completa son bastante altas. La pericarditis crónica es más larga y difícil de tratar, y la pericarditis recurrente puede requerir cirugía: pericardiotomía (extirpación parcial o total del pericardio).
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