Piroplasmosis en gatos: síntomas y tratamiento

La piroplasmosis es una enfermedad peligrosa causada por bacterias del género Babesia. Los perros son más susceptibles a la infección. El primer caso de síntomas de piroplasmosis en gatos se registró en 2005. Los gatos siameses, con sistemas inmunitarios debilitados, son más susceptibles a la enfermedad que otras razas. Sin el tratamiento adecuado, las mascotas corren el riesgo de desarrollar complicaciones graves, que pueden ser duraderas y graves.

Causas y vías de infección

La piroplasmosis es una enfermedad estacional o de "verano". Su inicio suele ocurrir en abril y su fin en octubre. Esta fecha no es casual: el portador de la enfermedad es... garrapata ixódidaInfectado con piroplasma. Cuando una garrapata pica a un animal, los parásitos intracelulares de Babesia entran en su torrente sanguíneo. Inicialmente, los parásitos de Babesia se localizan en el lugar de la picadura y luego se propagan activamente por el torrente sanguíneo, infectando los glóbulos rojos. La muerte de los glóbulos rojos provoca una intoxicación grave.

En los animales enfermos de piroplasmosis, el nivel de eritrocitos es 2-3 veces menor que en los individuos sanos.

El gato está tumbado en la hierba.

Actualmente, está bien establecido que los gatos rara vez contraen piroplasmosis: se han registrado unos 10 casos en Rusia en los últimos 20 años. Sin embargo, se ha demostrado científicamente que los gatos son atacados por el parásito Babesia felis. Este parásito es varias veces más pequeño que Babesia canis, el parásito intracelular que suele causar piroplasmosis en perros.

¿Es posible infectarse de un animal enfermo? Los veterinarios no descartan esta posibilidad si el gato en contacto con ellos presenta heridas en la piel. La infección también puede transmitirse mediante transfusiones de sangre.

Síntomas

Los primeros síntomas de babesia en gatos tardan de 1 a 3 semanas desde la infección. Se considera que el período "canónico" es de 10 a 12 días, pero se han dado casos en los que los signos de la enfermedad aparecen solo varios meses después de la infección. En este caso, todo depende del sistema inmunitario del gato y de la época del año.

La mayoría de las veces, la enfermedad se presenta en forma aguda, que se caracteriza por la manifestación activa de los siguientes síntomas:

  • respiración rápida, dificultad para respirar;
  • coloración amarillenta del blanco de los ojos y de las membranas mucosas (en algunos casos la piel puede volverse amarilla);
  • coloración de la orina de un tono rojo o marrón (desarrollo de hemoglobinuria);
  • aumento de la temperatura corporal a 41-42 grados.
Síntomas de piroplasmosis en gatos
La temperatura como síntoma de piroplasmosis en gatos

La disminución del apetito y la debilidad son síntomas comunes de la piroplasmosis felina. Algunos gatos rechazan completamente la comida desde los primeros días de la infección, lo que provoca una rápida pérdida de peso. En ocasiones, también se presenta marcha inestable y paresia de las extremidades traseras.

La progresión lenta de la piroplasmosis en gatos es menos común. Los síntomas son leves y pueden no aparecer durante un tiempo. La única manera de saber si algo anda mal es observar el agotamiento.

Sin asistencia veterinaria, los síntomas de la piroplasmosis en los gatos solo empeorarán:

  • El ritmo cardíaco del animal disminuirá.
  • El peristaltismo intestinal puede disminuir significativamente, lo que provocará estreñimiento en gatos.
  • Debido a una intoxicación grave, puede producirse parálisis.

En casos particularmente graves, es posible que se presente insuficiencia renal, hepática y pancreática, así como inflamación del bazo. Si la piroplasmosis progresa a una forma grave y se presentan complicaciones, la recuperación puede retrasarse considerablemente.

La piroplasmosis es una enfermedad de rápida progresión que puede provocar la muerte de una mascota entre 3 y 4 días desde la aparición de los primeros síntomas de la forma aguda.

Diagnóstico

El diagnóstico de piroplasmosis en gatos no se basa únicamente en los hallazgos clínicos. El único método preciso para detectar la babesia en la sangre de un animal es el examen microscópico. Un especialista cualificado considera no solo la presencia de parásitos en la muestra de sangre, sino también los cambios característicos en las células sanguíneas:

  • aumento de ALT y bilirrubina hepática;
  • aumento de globulinas;
  • disminución del hematocrito.

Los gatos con sistemas inmunes debilitados se consideran más susceptibles a la piroplasmosis, por lo que el propietario debe notificar al veterinario sobre cualquier enfermedad reciente que haya sufrido la mascota.

Gato con veterinario

La PCR se considera un método de diagnóstico moderno claramente eficaz para la enfermedad. Se toma una muestra de sangre o un frotis mucoso. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) permite identificar el patógeno y aclarar los resultados de pruebas adicionales (por ejemplo, un hemograma completo, que revela cambios en la composición característicos de la enfermedad). Desafortunadamente, este método es bastante caro y, por lo tanto, se utiliza poco.

Si es necesario, su veterinario puede recomendar tomar una muestra de orina para analizarla.

Tratamiento

El tratamiento de la piroplasmosis felina es un proceso largo y complejo. Se desaconseja totalmente el tratamiento domiciliario, ya que los animales infectados requieren una monitorización constante por parte de un especialista.

El primer paso para cualquier dueño de mascota que sospeche síntomas de piroplasmosis es consultar a un veterinario. Antes de la consulta, es recomendable tomar una serie de medidas para aliviar la condición de la mascota:

  • garantizar un descanso completo (rechazo de juegos activos, protección contra el estrés, etc.);
  • acceso ilimitado al agua (el gato, obviamente, no la comerá, pero definitivamente querrá saciar su sed).

El gato bebe agua de un cuenco.

El tratamiento de la piroplasmosis en gatos se basa en dos puntos:

Destrucción del patógeno

Se recetan medicamentos antiparasitarios para tratar la enfermedad. Los medicamentos comúnmente utilizados para la babesia, administrados por vía intramuscular o subcutánea, incluyen Imidosan, Piro-Stop y Berenil. Durante el tratamiento, se observa una disminución en el número de parásitos y el cese de su reproducción. El veterinario también puede recomendar inyecciones etiotrópicas, como diamedin, deminazene o deminofen. Las inyecciones se administran de 1 a 3 veces a intervalos regulares. El gato debe ser supervisado por un especialista durante 15 minutos después de la inyección.

Cada medicamento se administra dentro de la dosis estrictamente prescrita por el veterinario. Exceder esta dosis es peligroso, ya que los antiparasitarios tienen graves efectos negativos en los riñones y el hígado del animal, así como en el organismo en general.

El tratamiento con medicamentos antiparasitarios debe realizarse estrictamente después de la confirmación del diagnóstico, cuando el riesgo de muerte del animal por la enfermedad supera el riesgo de efectos secundarios.

Intoxicación y terapia de apoyo

Para eliminar las toxinas del cuerpo, los veterinarios recomiendan goteo intravenoso. Al mismo tiempo, se administran medicamentos sintomáticos a los animales:

  • estimulantes de la eritropoyesis para mejorar la producción de glóbulos rojos;
  • cardioprotectores para la salud del corazón y la prevención de la hipertensión;
  • hepatoprotectores para mantener y restaurar la función hepática;
  • inmunomoduladores para mantener las defensas del organismo.

Tratamiento de la piroplasmosis

Un medicamento común para reforzar la inmunidad, reducir el nivel de toxinas en el cuerpo y mejorar el estado de la sangre. Gamavit para gatos.

¡La dosis y la duración del tratamiento se determinan individualmente!

Durante el tratamiento, se le proporciona a la mascota una hidratación adecuada. En cuanto comience a mostrar signos de recuperación, se le cambia a una dieta terapéutica: mezcla de pavo y res hervidos. La temperatura del alimento no debe bajar de los 35 °C. También se le administra una terapia vitamínica.

Prevención

La base de la prevención es tratar al animal con acaricidas y evitar las picaduras de garrapatas. Después de pasear al gato por una zona desconocida, ¡revise su pelaje y piel!

Existen vacunas contra la piroplasmosis, pero su eficacia aún no está demostrada.

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