¿Por qué las mujeres embarazadas no deberían acariciar gatos?

A lo largo de la historia, los humanos han desarrollado numerosas creencias y supersticiones asociadas con los gatos. Las mujeres embarazadas también han sido víctimas de esta imaginación. A menudo, los familiares más cariñosos están dispuestos a explicar por qué las futuras madres no deberían acariciar gatos. Pero ¿deberían realmente limitar sus interacciones con estos animales o son simplemente supersticiones?

Señales y supersticiones

Algunas de las razones más comunes por las que las mujeres embarazadas deben evitar cualquier contacto con gatos incluyen:

  • No puedes jugar con él ni cogerlo: el niño tendrá muchos enemigos.
  • Evite acariciar a los gatos, especialmente a los peludos, ya que a los recién nacidos les crecerá vello subcutáneo ("cerdas") en el lomo, lo que les impedirá dormir bien. Estos pelos deberán eliminarse con leche o con un herbolario.
  • No puedes mirar a un gato a los ojos: le robarías el alma del niño no nacido.
  • No se debe permitir que el bebé se recueste sobre el pecho, ya que esto echará a perder la leche utilizada para alimentarlo.
  • No se debe colocar un animal sobre el vientre de una mujer embarazada: algo malo podría pasarle al bebé.
  • No debes patear ni dañar a un gato: esta señal predice un parto difícil para la mujer embarazada, problemas con las piernas del niño (pie zambo, deformidades en los tobillos) o la aparición de otros defectos físicos.

Golpear a un animal es realmente imprudente, no tanto por supersticiones, sino por el potencial daño. Este método tampoco es efectivo para el adiestramiento. Los gatos no sienten culpa, así que no asocian su comportamiento con una "nalgada" disciplinaria, sino que lo perciben como una violación de su libertad. Este método es más probable que haga que tu mascota guarde rencor e incluso busque venganza a su manera.

Una mujer embarazada y un gato británico.

Prohibiciones justificadas

Si bien las afirmaciones anteriores sobre el peligro potencial de un gato para una mujer embarazada son exageradas, como cuentos de viejas, en algunos casos es posible justificar por qué es mejor no tocar a estos animales. Por ejemplo, cuando se dice que:

  • Evite acariciar o tener contacto cercano con gatos. Esto se debe a la posibilidad de que los animales transmitan ciertas enfermedades, incluidas aquellas peligrosas para el feto. Sin embargo, esto aplica más a mascotas callejeras o no testadas.

  • No limpie la caja de arena del gato ni toque las heces. Esta prohibición es comprensible, ya que las heces son un caldo de cultivo para infecciones y microorganismos. Ni siquiera debe acercarse a ellas, ya que las sustancias nocivas pueden transmitirse por el aire. Durante el embarazo, es mejor confiar la limpieza de la caja de arena a otros miembros de la familia; como mínimo, use una mascarilla de gasa y guantes.

¿Cuál podría ser el peligro real?

Como se mencionó anteriormente, las razones racionales por las que las mujeres embarazadas no deben tocar gatos están relacionadas con el riesgo de contraer una serie de enfermedades:

  • ToxoplasmosisLa enfermedad supone un grave riesgo para el feto: la infección poco después de la concepción suele provocar un aborto espontáneo, mientras que una infección posterior puede provocar un parto prematuro y, a menudo, niños con discapacidades. Si la infección se produce antes de las 24 semanas de embarazo, suele recomendarse el aborto.

Un gato tricolor yace sobre una niña embarazada

Si vives con un gato o tienes contacto frecuente con animales callejeros, es muy probable que hayas contraído toxoplasmosis sin ser detectado (estadísticamente, afecta a aproximadamente el 90 % de las mujeres). El cuerpo de una persona sana puede combatir la toxoplasmosis sin intervención externa, lo que resulta en una inmunidad fuerte y duradera. Esta inmunidad se puede determinar mediante una prueba especial del sistema TORCH.

  • GusanosAparecen no solo en mascotas callejeras, sino también en mascotas de apartamentos. Casi todas tipos de parásitos "gatos" Los nematodos, oxiuros, tenias y equinococos infectan fácilmente el cuerpo humano, con la excepción de los anquilostomas. Los antihelmínticos están contraindicados en mujeres embarazadas, por lo que, en caso de infección, el tratamiento debe posponerse al menos hasta el tercer trimestre o después del parto. Los parásitos no dañan directamente al feto, pero pueden causar deterioro de la salud de la madre, anemia y deficiencia de vitaminas.
  • TiñaLa afección no supone un riesgo significativo para la embarazada, pero el tratamiento deberá retrasarse nuevamente. Las lesiones de tiña seguirán creciendo, por lo que la recuperación tardará más.

  • Otras enfermedades (clamidia, salmonelosis). El riesgo de contraerlas de un gato (incluso callejero) no suele ser muy alto, pero conviene limitar el contacto con otros animales.

Un gato y una niña embarazada

Tener un gato en casa durante el embarazo no supone necesariamente un peligro. Un gato sano y bien revisado no puede hacerle daño a la futura madre (sobre todo si es inmune a la toxoplasmosis). Unas vacunas al día, desparasitaciones y tratamientos antiparasitarios regulares, y una higiene básica garantizarán una convivencia cómoda con tu mascota y unas interacciones positivas.

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