¿Por qué a los gatos les encanta que los acaricien?

Exploremos por qué a los gatos les encanta que los acaricien. Se cree que las mascotas tienen un instinto que las hace sentir felices y protegidas. Sin embargo, por alguna razón, a algunos animales les disgusta el contacto físico. Esta reacción negativa puede deberse a que se les acaricia de forma incorrecta o en el momento menos indicado.

¿Por qué a los gatos domésticos les encanta que los acaricien?

Los gatos salvajes son animales sociales que suelen vivir en manadas. Juegan y duermen juntos, y mantienen un contacto físico constante. Este contacto cercano facilita la transmisión del olor, lo que les permite distinguir entre amigos y enemigos.

Gato cerca de la mano

Las mascotas conservan sus instintos naturales: las caricias suaves crean un ambiente seguro, esencial para la relajación. Además, hay otras razones por las que a los gatos les encanta que los besen, los arañen y los acaricien:

  1. El contacto físico con el dueño es una señal de confianza. Al aceptar caricias, la mascota demuestra afecto.
  2. Los gatos domésticos experimentan alegría al interactuar con humanos. Esta sensación es especialmente intensa cuando el animal ha estado separado de su dueño durante un tiempo.
  3. El marcaje con olor es una de las razones instintivas por las que un gato se siente tocado. Acariciar su pelaje deja un olor distintivo en su piel, fácilmente detectable por otros amigos de cuatro patas. El marcaje con olor comunica claramente que la persona ya está ocupada.
  4. A pesar de su naturaleza independiente, a los gatos les encanta la atención. Por lo tanto, necesitan sentirse necesitados de vez en cuando.
  5. El pelaje de los gatos contiene pelos sensibles que les ayudan a percibir el mundo que los rodea con mayor intensidad. A veces, los gatos piden que los acaricien para recibir un masaje relajante en los puntos donde crecen estos pelos.

Los gatos domésticos son animales sociables que se conectan fácilmente con sus seres queridos. Sin embargo, no todos los felinos son dóciles: aproximadamente el 3% de los dueños afirma que sus mascotas nunca se acurrucan.

Por lo general, estos animales presentan una socialización deficiente. Simplemente no están adaptados a la convivencia con personas y no confían en ellas. Su comportamiento resentido al ser acariciados puede deberse a maltrato infantil o a un carácter pendenciero. A veces, el dueño simplemente comete el error de acariciarlos contra su voluntad o tocarlos en zonas prohibidas.

Lugares donde las caricias provocan emociones negativas

Los gatos tienen zonas específicas en su cuerpo que, al tocarlas, suelen provocar ansiedad y agresividad. Estas incluyen:

  1. La barriga es la parte más vulnerable de un gato, especialmente en una pelea. La mayoría de los gatos no permiten que les toquen la barriga. Si alguien puede acariciar con comodidad la tierna barriga de su mascota, se ha ganado su confianza absoluta.
  2. Parte posterior de la cabeza. Una caricia suave en la cabeza se percibe positivamente, siempre que los movimientos de la mano no sean contra la fibra.
  3. Cola. El contacto suele causar irritación, que se acompaña de tensión o espasmos de la cola.
  4. Patas. La zona de las axilas y las almohadillas suaves de los pies son especialmente sensibles al tacto.

Puedes saber que a tu gato no le gusta que lo acaricien por las siguientes señales:

  • las orejas están ligeramente echadas hacia atrás y presionadas contra la cabeza;
  • el cuerpo tiembla, como si reaccionara con disgusto al tacto;
  • El gato se da la vuelta, intentando irse.

El síntoma más común de que un gato está experimentando malestar es la ausencia de ronroneo.

Si una persona continúa acariciando a una mascota que actualmente no tiene inclinación al contacto físico, se desarrollarán otros eventos dependiendo de la naturaleza de la mascota:

  • El gato simplemente se alejará orgulloso de la persona persistente;
  • Mostrará agresión: silbará y morderá tu mano.

Mano en la espalda del gato

A pesar de su aversión natural al contacto físico en ciertas zonas, con paciencia puedes entrenar a tu gato para que acepte caricias en la barriga, la cola y las axilas. Un gato tardará bastante tiempo en confiar en ti incondicionalmente. Esta actitud suele desarrollarse cuando un gatito se cría con amor y cariño, y los humanos se convierten en parte natural de su manada. Si tu mascota ha vivido al aire libre antes de volver a casa, ganarse su confianza será mucho más difícil.

La mayoría de las veces, el comportamiento inapropiado ocurre cuando alguien intenta acariciar a un gato en un momento inadecuado: cuando está durmiendo, jugando activamente o comiendo.

Cómo planchar correctamente

Es fácil conquistar a un gato si se siguen algunas reglas. La primera es la libertad de elección. No se puede obligar a un gato a aceptar afecto. El propio animal debe determinar el momento del contacto físico. Incluso la ciencia ha concluido que las caricias duran más cuando las inicia la mascota, no el dueño.

La segunda regla es que las zonas de contacto preferidas se encuentran en las zonas donde se encuentran las glándulas odoríferas. Tocar estas zonas activa la producción de una enzima especial de olor intenso que evoca una sensación de felicidad en los gatos. Estas zonas se encuentran alrededor de la barbilla, las orejas y los ojos. Por lo tanto, al acariciar a tu gato, presta especial atención a las siguientes zonas:

  1. Barbilla. Con las yemas de los dedos, traza suavemente una línea desde la barbilla hasta la garganta. Es fácil darse cuenta de que disfruta de la caricia: pronto cerrará los ojos y empezará a ronronear con fuerza.
  2. La base de las orejas. Acaricia con una suave presión detrás de la oreja. La reacción es inmediata: el gato acerca la cabeza y empieza a frotarse contra tus dedos.
  3. Mejillas. Pasar la mano desde la nariz a lo largo de los bigotes le proporciona al gato un placer genuino. Este placer se intensifica especialmente cuando los bigotes cerca de la nariz se extienden hacia adelante.
  4. La espalda y la base de la cola. Acaricia su cuerpo, incluyendo los costados. También puedes masajear la base de la cola y el cuello. Cuando sientas el cariño de tu mascota, se frotará contra tus manos, envolviéndolas con su cola como una serpiente.

Cómo saber si tu gato se está divirtiendo:

  • el cuerpo está relajado;
  • la cola es recta o se inclina ligeramente hacia los lados;
  • las patas delanteras amasan diligentemente la manta, el suelo, etc.;
  • Cuando se le detiene bruscamente, el animal exige que continúe empujando la mano con la cabeza.

A diferencia de los perros, los felinos son difíciles de entrenar. Su naturaleza independiente impide que se les toque en momentos inapropiados. Por lo tanto, es importante aprender todos los hábitos de tu mascota y evitar forzar su afecto cuando no esté de humor.

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