Signos de rabia en humanos después de una mordedura de gato
La rabia es una enfermedad viral extremadamente grave y peligrosa causada por el virus de la rabia. Los principales portadores de la infección son los animales domésticos y salvajes infectados, incluidos los gatos. La enfermedad se conoce desde la antigüedad y, sin tratamiento, casi siempre era mortal. Hoy en día, existen tratamientos eficaces, pero estos deben administrarse lo antes posible tras el contacto con un animal infectado. Si una persona ya ha presentado síntomas de rabia tras una mordedura de gato u otro animal, las probabilidades de éxito del tratamiento se reducen significativamente.

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Vías de infección
Los animales salvajes son portadores de la enfermedad. El virus se multiplica en su tejido nervioso y puede transmitirse a otro huésped a través de la saliva. Según la OMS, los humanos se infectan con mayor frecuencia de rabia tras la mordedura de un perro infectado. Sin embargo, la transmisión por otros depredadores también es común:
- murciélagos;
- zorros;
- zorrillos;
- mapaches;
- lobos.
Casos rabia en gatos La rabia es poco frecuente. Las mascotas pueden infectarse por contacto con un animal infectado, por ejemplo, al pasear al aire libre. Los gatos que viven en casas particulares y a los que se les permite salir de ellas sin la supervisión de su dueño corren el riesgo de contraer rabia.
El virus entra al cuerpo a través de material infectado (saliva) a través de superficies mucosas o una herida abierta. Esto ocurre con mayor frecuencia durante una mordedura. También existe riesgo de infección si la saliva de un animal infectado entra en contacto con piel lesionada (con arañazos, abrasiones, quemaduras, etc.).
Una vez en el torrente sanguíneo, el virus alcanza las células nerviosas del cerebro y la médula espinal, provocando procesos destructivos. Esto provoca meningoencefalitis, que provoca parálisis del sistema respiratorio y del músculo cardíaco.
El mecanismo de desarrollo de la infección
El virus de la rabia penetra en el cuerpo humano a través de la saliva de un animal infectado. El patógeno permanece en el punto de entrada entre varias horas y un mes, donde experimenta su reproducción primaria (replicación).
El virus luego se propaga a través de las fibras nerviosas periféricas hasta el sistema nervioso central, en particular al cerebro, a una velocidad de aproximadamente 3 mm/hora.
Una vez en el cerebro, el virus se replica activamente en las neuronas, causando encefalitis (inflamación del tejido cerebral). En las células afectadas se forman inclusiones características, conocidas como cuerpos de Babes-Negri. Estos gránulos específicos, esféricos u ovalados, fueron descritos por primera vez por los científicos Victor Babes y Adelchi Negri.
Los cuerpos de Babes-Negri juegan un papel importante en la confirmación del diagnóstico de rabia durante el examen patológico del tejido cerebral.

Signos de rabia en humanos
Desde la mordedura de un gato infectado hasta la aparición de los primeros síntomas, transcurren de 10 a 50 días. Este es el período de incubación. Durante este tiempo, es posible que la persona no presente síntomas, ya que el virus solo se está replicando y no ha causado daños significativos al tejido nervioso. Durante este período, la persona aún puede salvarse. Sin embargo, una vez que aparecen los síntomas, las probabilidades de recuperación son prácticamente nulas.
Hace tan solo 15 años, la rabia se consideraba completamente incurable una vez que aparecían los síntomas clínicos. Pero en 2005, el Protocolo de Milwaukee se utilizó por primera vez en Estados Unidos, curando a una joven de 15 años. Acudió al médico tras la aparición de los síntomas. La enfermedad se trató con éxito mediante un coma inducido y altas dosis de inmunoestimulantes. Después de un mes y medio, la joven recibió el alta hospitalaria sin signos de rabia. Para 2012, se habían registrado cinco casos más de recuperación con este método. Esto sugiere que el progreso en el tratamiento de la rabia continúa, aunque a un ritmo muy lento, y que la enfermedad sigue siendo mortal.
El cuadro clínico del desarrollo de la patología en humanos se divide condicionalmente en tres etapas:
- El período prodrómico dura de 1 a 4 días. El paciente presenta malestar general y fiebre leve (hasta 37,5 °C). Puede presentar picazón y dolor intensos en la zona de la herida, que para entonces ya ha cicatrizado. Puede presentar pérdida de apetito, trastornos del sueño y ansiedad.
- Fase aguda (1-3 días). La persona comienza a experimentar espasmos en diversos grupos musculares. La salivación aumenta, lo que puede manifestarse como un flujo constante de saliva por la boca o la aparición ocasional de espuma. Se presentan agresividad, irritabilidad ante diversos factores externos (luz, ruidos, olores) y alucinaciones. Se desarrolla hidrofobia progresiva, cuando la persona comienza a experimentar espasmos en la laringe al intentar beber agua. Esta patología suele ir acompañada de aerofobia, una afección en la que los espasmos y calambres se desencadenan incluso con la más mínima brisa.
- El período paralítico (1-2 días). El comportamiento de la persona se vuelve menos violento a medida que progresa la parálisis. Las manifestaciones de personalidad están ausentes durante esta etapa. La muerte se produce por paro cardíaco o asfixia.
La duración del período de incubación y la gravedad de las manifestaciones clínicas dependerán del grado de infección por el virus y del estado del sistema inmunológico de la persona.

¡Importante! Las picaduras en las manos, la cara, el cuello y los genitales se consideran las más difíciles de tratar. Estas zonas contienen numerosas terminaciones nerviosas, por lo que el virus alcanzará sus órganos diana con mayor rapidez.
Qué hacer
Es importante recordar que el tratamiento contra la rabia tendrá éxito si la víctima busca atención médica inmediatamente después del contacto con un animal infectado, antes de que aparezcan los síntomas.
En primer lugar, es necesario lavar la herida con jabón y tratar el lugar de la picadura con alcohol etílico u otra solución desinfectante, ya que el virus no es resistente a ellos.
A continuación, debe acudir de inmediato a urgencias. Debe proporcionar al médico todos los detalles del incidente: el comportamiento del animal, la ubicación de la mordedura, los arañazos, el tiempo transcurrido desde el contacto, etc. Con base en esta información y el estado del paciente, el médico decidirá el tratamiento a seguir.
El principal método de tratamiento antirrábico es la administración de la vacuna antirrábica. Se utiliza el siguiente esquema de inyecciones: día 0, día 3, día 7, día 14, día 30 y día 90. Se requieren un total de seis inyecciones. Estas pueden administrarse en el hombro o el muslo.

Si es necesario, también se utiliza inmunoglobulina antirrábica. Esta se inyecta en la zona de la mordedura y el tejido blando circundante. La inmunoglobulina antirrábica puede ser necesaria para heridas más grandes o localizadas cerca de la cabeza.
El programa de vacunación generalmente no requiere hospitalización. Los pacientes pueden ser hospitalizados si presentan problemas de salud, reacciones alérgicas graves u otras afecciones que requieran seguimiento (embarazo, refuerzo de la vacuna, etc.).
Diagnóstico de la rabia
Es imposible determinar con precisión si una persona ha contraído la rabia hasta que aparecen los primeros síntomas. Cualquier persona que haya tenido contacto con un animal infectado o desconocido está en riesgo.
Tras la aparición de los signos de la enfermedad, el diagnóstico se realiza sobre la base de los síntomas característicos de la rabia: hidrofobia, aerofobia, fotofobia, ataques de agitación psicomotora y parálisis extensa.
Las pruebas de laboratorio sirven como herramienta diagnóstica auxiliar, permitiéndonos descartar otras enfermedades del sistema nervioso central y ajustar el tratamiento de apoyo para una enfermedad infecciosa peligrosa. Para ello, se realizan análisis de sangre clínicos y bioquímicos, así como la determinación de los niveles de electrolitos en el organismo del paciente.
¡Importante! La mejor manera de prevenir la rabia es vacunar a sus perros y gatos con regularidad, especialmente si tienen acceso al exterior.
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