Bultos en las patas traseras del perro: causas y tratamiento
A veces, al examinar a una mascota, el dueño puede descubrir bultos en las patas traseras. Pueden ser únicos o múltiples, y varían en tamaño, ubicación y color. Es fundamental ignorar estos crecimientos: es fundamental determinar la causa y recibir tratamiento profesional.

Contenido
Razones
Los crecimientos y bultos en las patas traseras aparecen por diversas razones:
- lesiones, picaduras de garrapatas y otros insectos;
- daño a la piel;
- administración de inyecciones medicinales;
- hinchazón o complicación después de la cirugía;
- disfunción de las glándulas sebáceas;
- infección bacteriana;
- patologías crónicas y sus complicaciones;
- infecciones por hongos;
- reacciones alérgicas;
- cambios en las articulaciones relacionados con la edad, artritis;
- genética;
- reacción a la mala calidad de los alimentos o a unas condiciones de vida insatisfactorias;
- neoplasias benignas o malignas.
El diagnóstico preliminar de un bulto en las patas traseras de un perro se puede realizar examinando el color y la textura del crecimiento. Sin embargo, para un diagnóstico definitivo, se realiza una punción y se envía al veterinario para realizar pruebas adicionales, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada, una radiografía y, si es necesario, otros estudios de imagen.

Color y textura
- Las protuberancias rojas con ligera hinchazón o edema son un síntoma de varias afecciones, incluidos abscesos, forúnculos, alergias a picaduras o inyecciones y tumores malignos..
- Los crecimientos rosados pueden ser papilomas, tumores benignos o malignos. Los crecimientos benignos suelen ser blandos.
- Las protuberancias negras son quistes, hematomas o verrugas.
La ausencia de vello en el lugar del crecimiento debe ser preocupante, ya que es uno de los síntomas del cáncer. También se observan bultos duros e inmóviles en casos de cáncer o quistes. Un bulto sangrante es una señal de alerta.
¡Importante! No caliente, abra el bulto, extraiga su contenido ni aplique ungüentos u otras soluciones hasta que se haya establecido un diagnóstico definitivo.
Absceso
Un absceso (conocido coloquialmente como forúnculo) generalmente ocurre después de una lesión, el juego activo de un cachorro o debido a ácaros subcutáneosLa mayoría de las veces se forman abscesos externos, que se identifican fácilmente por su cavidad llena de líquido.
El peligro de un absceso radica en que su contenido puede romperse y dañar las células y tejidos sanos. Por esta razón, los dueños no deben intentar drenarlos ellos mismos. La foto de abajo muestra cómo se ve.

¡Esto es importante! Los abscesos grandes se tratan quirúrgicamente en condiciones estériles en un hospital veterinario. El perro se anestesia antes de la cirugía.
Como tratamiento casero, los médicos recomiendan vendajes con ungüento Vishnevsky, que acelera la maduración del absceso. Tras la apertura (quirúrgica o espontánea), se recetan vitaminas, antibióticos y antiinflamatorios al animal.
Pododermatitis
La pododermatitis es una afección que afecta las almohadillas de las patas y provoca la formación de crecimientos e hinchazones sangrantes entre los dedos. Esto causa dolor e incomodidad al perro, obligándolo a tumbarse más que a moverse y, al moverse, cojea y gime.
Entre las personas en riesgo se incluyen:
- Labradores;
- Pastores alemanes;
- Shar Pei;
- perros salchichas;
- bulldogs.
Las razas mencionadas anteriormente son propensas a la pododermatitis. Esta afección solo puede ser tratada por un veterinario. En casos avanzados, puede debilitar las articulaciones y causar la muerte.
Junto con el tratamiento, es necesario revisar la dieta y las condiciones de vida del perro. La pododermatitis suele desarrollarse como resultado de una dieta desequilibrada o de la exposición prolongada a la humedad y el frío.

Alergia a inyecciones y picaduras
Una reacción alérgica a las inyecciones, picaduras de pulgas, garrapatas y mosquitos es una causa común de protuberancias duras en las piernas, los muslos y otras partes del cuerpo.
Suele curarse por sí solo, pero si a tu perro le molesta algo o su comportamiento ha cambiado, lo mejor es llevarlo a un especialista. A veces, una picadura de avispa o abeja deja un aguijón bajo la piel; este debe retirarse para evitar una inflamación purulenta extensa.
Verrugas y hematomas
Las verrugas cutáneas son un problema común en las razas de pelo liso. Pueden variar en color y tamaño, y son suaves al tacto. Si no crecen ni molestan al perro, no es necesario eliminarlas.
Los hematomas son protuberancias blandas que se forman tras lesiones. Los pequeños moretones en el cuerpo de una mascota pueden pasar desapercibidos para sus dueños, pero deben ser motivo de preocupación en las patas, ya que pueden ser consecuencia de roturas de ligamentos o tendones. Los hematomas se tratan con medicamentos y cirugía, según la ubicación, la progresión de la afección y el estado general de salud del perro.
Tumores malignos
Neoplasias malignas En las etapas iniciales, no causan ninguna molestia al animal, pero a medida que progresan y se extienden, las metástasis pueden causar dolor intenso. Lo importante no es tanto el tamaño (incluso un bulto pequeño puede ser maligno), sino su velocidad de crecimiento. Incluso los crecimientos inicialmente benignos pueden suponer un peligro: si su mascota desarrolla un bulto rojo en la pata, la inflamación ha remitido, pero el tumor persiste, consulte a un especialista.
El tratamiento de los tumores cancerosos se determina según el estadio del tumor, la presencia de metástasis y su ubicación. Este puede incluir cirugía, quimioterapia y, en casos desesperados, eutanasia.

¿Qué puedes hacer en casa?
Si descubre un bulto en la pata trasera de su perro, debe examinarlo y palparlo cuidadosamente. Es recomendable usar guantes estériles durante este procedimiento para protegerse de una posible infección fúngica o viral. Durante el examen, preste atención a lo siguiente:
- color, estructura y movilidad de la formación;
- la presencia de un “cráter” (como acné o inflamación);
- dolor;
- aparición de olor;
- cambio de tamaño.
Además, es importante tener en cuenta la ausencia de otros síntomas: aumento de la temperatura corporal, disminución del apetito, letargo, dificultad para defecar, etc.
Si su mascota no experimenta molestias ni dolor notables, o si no presenta procesos purulentos ni decoloración de la piel en la zona afectada, puede observar el crecimiento durante unos días; podría desaparecer sin intervención. Es recomendable registrar la fecha y las circunstancias del descubrimiento del bulto, su ubicación exacta y su tamaño (puede compararlo con un objeto familiar, como una moneda, una pelota de tenis, etc.).

¡Precaución! Bajo ninguna circunstancia se debe permitir que el perro lama o muerda el bulto, ya que esto podría provocar la formación de un granuloma. Si la piel está dañada, se recomienda tratar la zona afectada con un antiséptico y cubrirla con una venda.
La reacción dolorosa o agresiva de un perro a la palpación, o un aumento (especialmente rápido) del tamaño o número de crecimientos, puede indicar el desarrollo de supuración, la propagación de una infección o un tumor maligno. Un signo de malignidad es la fusión del crecimiento con la piel, lo que significa que no se mueve y se enrolla bajo los dedos al palparlo. Estas situaciones requieren atención veterinaria inmediata. Retrasar una exploración es indeseable: si se desarrolla un tumor maligno, puede tardar semanas o días, no meses.
No se autodiagnostique, determine la gravedad de los posibles riesgos para la salud de un bulto ni prescriba ningún tratamiento. Esto debe ser realizado exclusivamente por un veterinario tras determinar la causa exacta del bulto en la pata del perro. El dueño debe seguir las instrucciones del especialista y no exceder la dosis prescrita para evitar efectos secundarios.
Si no es posible contactar con una clínica veterinaria inmediatamente, las posibles medidas de primeros auxilios pueden incluir las siguientes:
- recortar y limpiar (si es necesario) la zona afectada;
- para golpes asociados a lesiones - aplicar frío (no más de 30 minutos);
- tratar con una solución desinfectante, eliminar el pus (si está presente);
- Proporcionar tranquilidad al animal; si el crecimiento le provoca molestias, se puede utilizar un transportín o cesta para limitar el movimiento.

¡Esto es importante! Incluso si su mascota tiene mucho dolor, nunca le dé analgésicos para humanos. Por ejemplo, el paracetamol es mortal para los perros.
Prevención
¿Cómo puedes prevenir las protuberancias en las patas traseras de tu perro? La regla más importante es la higiene. Asegúrate de lavarle las patas después de los paseos y tratarlas con una cera especial.
También es recomendable cortar las uñas, ya que la suciedad y las bacterias se acumulan debajo. Lo ideal es pasear a las mascotas con calzado especial.
También es importante revisar las patas de tu perro al menos dos veces al mes para detectar grietas, cortes y arañazos. Si detectas algún daño, asegúrate de lavarlas con soluciones desinfectantes para prevenir el riesgo de inflamación y supuración.
Durante los siguientes días, vigile la reacción de su perro. Si observa alguna anomalía, llévelo al veterinario. Cuanto antes lo haga, mayores serán las probabilidades de una recuperación completa.
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