El perro se come sus propias heces: ¿por qué y qué hacer?

El hábito de comer heces se llama coprofagia. Según las estadísticas, alrededor del 15 % de los perros lo hacen con regularidad, mientras que alrededor del 80 % lo hace solo ocasionalmente. Este comportamiento es más común en hembras y machos castrados. Es muy raro que solo una raza, el caniche miniatura, presente este comportamiento. Entonces, ¿por qué los perros comen heces de gato o las suyas propias?

Perro entre las hojas

Causas de la coprofagia

Tras una extensa observación de perros, los cinólogos no han podido determinar las causas exactas de la coprofagia canina. Sin embargo, han descubierto que el desarrollo de este hábito perjudicial puede desencadenarse por los siguientes factores:

  • Imitación. Durante el primer mes de vida, la madre perra come los excrementos de sus cachorros, pero tras la introducción de alimentos sólidos, prácticamente deja de hacerlo, llegando a comer ocasionalmente "cacas". Al observar esto, los cachorros pueden imitar el comportamiento de su madre, por lo que se debe desalentar este comportamiento para evitar que se repita en la edad adulta.
  • Un desequilibrio en la microflora intestinal causado por una dieta inadecuada (alimentación predominantemente a base de papilla o, por el contrario, carne, huesos, pienso barato, alimentos salados y grasos, etc.). Para mejorar la digestión, los perros salvajes en libertad consumen estiércol, que contiene bacterias y enzimas que descomponen los alimentos pesados ​​y aceleran la digestión. Sin embargo, en entornos urbanos, los perros domésticos actúan instintivamente y buscan una alternativa al estiércol.
  • Enfermedades asociadas con trastornos gastrointestinales. Pueden pasar desapercibidas en las primeras etapas y manifestarse cuando la salud de la mascota se ve gravemente comprometida. El estrés, el hambre o la sobrealimentación pueden causar problemas intestinales, flatulencia y otras molestias en la mascota, y al ingerir heces, esta simplemente intenta aliviar sus molestias.

El perro se esconde en la hierba.

  • Hambre. Si un animal tiene muchísima hambre, intentará llenar su estómago con cualquier cosa que encuentre comestible.
  • Intentar llamar la atención del dueño. A veces, al comer sus propias heces o las de un gato, un perro intenta provocar una reacción en su dueño, y el castigo posterior se percibe como atención adicional. Otra situación es cuando un perro agarra las heces con entusiasmo y huye del dueño, quien las persigue y las regaña. Como resultado, la mascota interpreta este comportamiento como un juego divertido.
  • Instintos naturales. Dado que entre los ancestros de la familia canina se encontraban animales que se alimentaban de carroña, algunos perros conservan un antojo instintivo por alimentos ligeramente descompuestos con un olor característico, que podría incluir heces humanas.
  • Celos. Los animales perciben las heces como una forma de marcar territorio, por lo que si un perro vive en una casa con otras mascotas (como gatos), podría comer las heces del gato. De esta manera, libera su territorio de las marcas y el olor de su rival.

Un perro en una caja de arena

Nota: Según los veterinarios, otra razón para comer heces de gato es que, al igual que la comida para gatos, las heces contienen una gran cantidad de proteínas, mientras que la comida para perros prácticamente no las contiene. Esto se debe a que el exceso de proteínas es peligroso para el organismo del perro: puede provocar enfermedades renales.

  • Miedo al castigo. Los perros pueden comer no solo heces de gato, sino también sus propios excrementos. Este comportamiento puede presentarse en mascotas que previamente han sido severamente castigadas por dejar sus heces en lugares inapropiados. Para evitar un mayor castigo, el perro intenta inmediatamente cubrir sus huellas comiéndose sus propias heces.

Algunos perros no solo comen, sino que también se revuelcan en heces. Esto suele ser un intento de disimular su olor, ya sea por su instinto de caza o por estrés y miedo, cuando intentan camuflarse de una fuente de peligro.

¿Cuáles son los peligros de la coprofagia?

  • Riesgos infecciosos:Las heces contienen muchas bacterias, virus y parásitos, que pueden provocar enfermedades gastrointestinales.

  • Toxicidad:posibles toxinas y sustancias peligrosas (especialmente al comer excrementos de otras personas).

  • Posible infección con gusanos y protozoos- especialmente peligroso en contacto con excrementos de otros animales.

Qué hacer

Dado que no existe una causa clara para este hábito negativo, no existe un algoritmo definitivo que indique qué puede hacer un dueño para evitar que su perro coma heces. Un enfoque integral es lo más eficaz en esta situación.

El perro está tumbado en el césped.

Encontrar y eliminar la causa

Para ello necesitas:

  • revisar la dieta del perro;
  • Dale suficiente atención a tu mascota (sácala a pasear más a menudo, juega activamente);
  • participar en la educación y la formación;
  • Consulte a un veterinario sobre la nutrición y la salud de su perro y verifique si tiene helmintos;
  • Si es necesario, realizar el tratamiento prescrito por un veterinario.

Abandonar los castigos

Para romper este desagradable hábito, no recurras a métodos forzados. Si notas que tu perro está a punto de comerse otra tanda de heces durante un paseo, deberías:

  • atraer la atención del perro y llamarlo hacia ti;
  • recompénselo con una golosina cuando venga;
  • Cambia tu atención a otra actividad (trotar, jugar con una pelota o un palo, etc.).

Plan de acción aproximado

  1. Diagnóstico por parte del veterinario (pruebas, exclusión de enfermedades).

  2. Formulación de una nueva dieta con la adición de vitaminas/enzimas complejas.

  3. Cambiar el horario de alimentación: porciones más frecuentes y más pequeñas.

  4. Eliminar las heces inmediatamente después de la defecación.

  5. Entrenamiento: orden “No” + recompensa inmediata por negarse a eliminar las heces.

  6. Sustitución de actividades: juegos, paseos, juguetes.

  7. Vuelva a consultar con su veterinario en 2 a 4 semanas.

Recomendaciones de prevención

  • Chequeos de salud regulares

  • Mantener limpias las zonas por donde suele caminar tu perro

  • Mantener el interés por la vida: nuevas rutas para caminar, atención, juegos.

  • Vigila tu estado emocional: evita situaciones estresantes y castigos fuertes

Comerse las propias heces (coprofagia) es un problema desagradable, pero a menudo tratable. A veces es temporal, sobre todo en cachorros, pero si el comportamiento persiste, es importante investigarlo. Los pasos clave son descartar causas médicas, optimizar la nutrición, corregir el comportamiento mediante el entrenamiento y fortalecer el vínculo emocional entre usted y su mascota. Este enfoque integral ayudará a restaurar el hábito saludable de su perro y reducir el riesgo para su salud.

Al salir a pasear, no olvides sus juguetes y golosinas favoritas. Al aire libre, no lo dejes solo. En cambio, préstale la máxima atención, entrénalo a diario y enséñale a obedecer órdenes. Lo más importante para un perro es recibir atención y cariño de su dueño. Las emociones positivas y reforzar la obediencia con golosinas y juegos serán mucho más efectivos que los gritos y los castigos severos.

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