Espondilosis en perros: síntomas y tratamiento

La espondilosis canina es una enfermedad degenerativa crónica en la que se forman crecimientos óseos en las vértebras. Se asocia con el envejecimiento y puede causar molestias significativas a medida que progresa.

Mecanismo de ocurrencia

Normalmente, los ligamentos se unen a las vértebras, proporcionando la flexibilidad necesaria a la columna vertebral y protegiendo la médula espinal. Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores y amortiguan el movimiento.

Los osteofitos (espolones) se forman debido al daño del aparato ligamentoso relacionado con la edad y como respuesta protectora a la destrucción de los discos intervertebrales. Presumiblemente, crecen hasta alcanzar grandes tamaños para fortalecer las articulaciones dañadas.

Espondilosis en un perro

Los osteofitos pueden aparecer en una sola vértebra o en varias a lo largo de la columna. Se encuentran con mayor frecuencia en la columna torácica y lumbar. Esta patología afecta significativamente la densidad de las vértebras, haciéndolas más susceptibles a enfermedades y traumatismos. Además, los osteofitos pueden comprimir las vértebras, comprimiendo así las terminaciones nerviosas. En ocasiones, los crecimientos alcanzan tal grado que parecen huesos recién formados.

Razones

Las principales causas de la espondilosis canina son los cambios corporales relacionados con la edad y una predisposición hereditaria. Por ello, la enfermedad es prácticamente imposible de prevenir. Sin embargo, existen otras causas:

  • osteocondrosis;
  • mala postura;
  • anomalías óseas congénitas;
  • trastornos metabólicos;
  • esfuerzo físico prolongado y excesivo;
  • hipotermia;
  • infecciones;
  • lesiones de la columna vertebral;
  • operaciones quirúrgicas fallidas

Según las estadísticas, la enfermedad aparece en animales mayores de 5 a 7 años. A edades más tempranas, la patología se desarrolla únicamente en perros de trabajo y en aquellos que practican deportes con regularidad.

El husky está acostado

Síntomas

La espondilosis suele progresar lentamente y pasar desapercibida. Los signos evidentes aparecen en los perros solo cuando no se puede hacer nada para corregir la afección. Sin embargo, si examina a su mascota con regularidad y la observa de cerca, es posible que detecte los síntomas antes.

La primera señal que notará un dueño es la disminución de la movilidad de la columna vertebral del animal. Esto es especialmente notorio en la región lumbar. El perro se ve ligeramente encorvado. Se mueve con dificultad e intenta minimizar sus movimientos.

A medida que la enfermedad progresa, el perro empieza a tener dificultades para superar obstáculos. Los paseos largos son un verdadero tormento para el animal. Al saltar o subir escaleras, la mascota empieza a aullar de dolor. La presión en la columna vertebral también le causa dolor. El perro se niega a saltar o jugar, pasando la mayor parte del tiempo en su cama. Presenta una reacción pronunciada a los cambios de clima.

Con el tiempo, la coordinación motora se deteriora significativamente y se produce parálisis parcial o total. El pecho se endurece y la forma de la espalda cambia. El perro prefiere permanecer quieto e inmóvil.

Espondilosis en un labrador

Diagnóstico

La espondilosis se puede diagnosticar en una clínica veterinaria mediante radiografías de columna. A menudo, el descubrimiento de la espondilosis es un hallazgo casual al examinar a un perro por otra afección. Se suelen tomar radiografías varias veces para detectar o descartar complicaciones causadas por cambios óseos.

Además de las radiografías, se utilizan la resonancia magnética (RM) o un mielograma para diagnosticar esta patología. La RM no solo permite visualizar la parte afectada de la columna, sino también determinar el tamaño de los osteofitos con precisión milimétrica. Si se sospecha una infección, se requieren análisis de sangre. De ser necesario, se recomienda consultar con un ortopedista veterinario.

Cómo curar

La espondilosis canina es una afección relacionada con la edad y no tiene cura completa. La función de un especialista cualificado es prescribir un tratamiento que minimice las molestias y permita al animal llevar una vida normal y plena. Este tratamiento tiene como objetivo reducir la inflamación, mejorar el flujo sanguíneo y retrasar los cambios irreversibles en el tejido espinal.

El plan de tratamiento se individualizará para cada caso. Depende de la gravedad de la enfermedad, los síntomas presentes y el estadio de progresión.

Examen del perro

  • Si no hay dolor, no se requiere ningún tratamiento especial. Minimizar el estrés y proporcionar una dieta equilibrada son suficientes.
  • Si se presenta dolor, el veterinario prescribe anestésicos y analgésicosA veces se indican corticosteroides para aliviar la inflamación aguda.
  • Si existen afecciones concomitantes, deben tratarse. Por ejemplo, si hay una infección, siempre se prescribe terapia antibacteriana.

Es importante mantener una dieta adecuada de forma constante para reducir el riesgo de que la enfermedad progrese a una forma grave. Se deben elegir alimentos de fácil digestión con abundante fibra. Es recomendable limitar el consumo de grasas. También se recomienda hacer ejercicio moderado con regularidad.

En las primeras etapas de la espondilosis, se pueden utilizar remedios homeopáticos. Este método es eficaz y previene una mayor destrucción del tejido.

  • Los tratamientos de fisioterapia aplicados a la zona afectada pueden ayudar a aliviar el dolor. Se administran en serie. Se recomienda el masaje para mejorar la circulación.
  • Si los crecimientos en las vértebras comienzan a comprimir las raíces de la médula espinal, se requiere cirugía. De lo contrario, las extremidades del animal podrían fallar.
  • Otro método para la reabsorción de osteofitos es el uso de inyecciones de lidasa. Sin embargo, este método no siempre es eficaz.

Lidasa para inyecciones

La cirugía tampoco es la panacea. Las intervenciones quirúrgicas suelen ser ineficaces. Si no hay motivo de preocupación, lo mejor es limitarse a la dieta y al ejercicio suave. Puede llevar a su perro a la piscina y ejercitarlo en máquinas especiales. Esto estimulará la actividad muscular y mantendrá su funcionalidad. La columna vertebral debe someterse a una tensión mínima.

Si la espondilosis se detecta a tiempo, el pronóstico es favorable. Con la atención adecuada, su mascota vivirá una vida de calidad y sin dolor.

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