A mi perro le duele la pata después de una inyección: por qué y qué hacer
Es bastante común que los perros desarrollen dolor en las patas después de inyecciones o vacunas. Algunos animales incluso cojean, no apoyan el peso en las patas traseras ni delanteras y no son tan activos como antes. ¿Por qué ocurre esto y, sobre todo, qué se puede hacer al respecto? Estas son preguntas que preocupan a los dueños. Si analizáramos todas las posibles causas de este problema y las dividáramos en categorías principales, obtendríamos algo así.

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Las complicaciones más comunes
Si el bulto en la pata no desaparece a los pocos días de la inyección y la pata sigue doliendo, es hora de consultar a un médico para detectar posibles complicaciones. Por lo general, una vacuna o un tratamiento fallidos pueden provocar los siguientes problemas:
- AbscesoSe produce con mayor frecuencia como resultado del uso de una aguja no esterilizada, que introduce bacterias formadoras de pus en el tejido. Se presenta como una hinchazón o bulto, duro y caliente al tacto. Al tocar la zona afectada, el animal gime y se pone nervioso.
El pus se acumula en la cavidad infectada y, para evitar que la infección se propague por el cuerpo, se forma una cápsula sellada. A veces, esta cápsula se rompe sola, liberando su contenido y dejando una úlcera en la zona afectada. Está estrictamente prohibido perforar el bulto usted mismo.
Los casos leves se tratan con ungüentos especiales que extraen el pus, además de compresas suaves e inyecciones analgésicas. Sin embargo, a menudo se requiere cirugía: se realiza una incisión, se extrae el pus, se trata la herida con un antiséptico y se aplican puntos de sutura.

- Infiltración. Presenta signos externos similares a los de un absceso: la misma hinchazón dura, pero no caliente al tacto. Interior conos No se trata de pus, sino de líquido, lo que indica un proceso inflamatorio con la formación de hinchazón o un quiste. Es imposible distinguir un infiltrado de un absceso a simple vista, por lo que el perro debe ser examinado por un veterinario. El tratamiento incluye compresas y ungüentos antiinflamatorios.
En casos complejos, cuando se pierde el tiempo, el infiltrado puede evolucionar hacia un absceso, lo que se manifestará mediante un aumento de la temperatura en el lugar de la hinchazón, así como un dolor más pronunciado en el animal.
Con mayor frecuencia, el problema se produce porque la inyección se administró con una aguja roma o rota, o en un músculo demasiado tenso. El perro también puede haber sufrido una sacudida durante la inyección, dañando el tejido muscular. La reacción también puede deberse a un método de inyección incorrecto; por ejemplo, usar una inyección intramuscular en lugar de una subcutánea, o viceversa.
- HematomaEsto suele ocurrir como resultado de una inyección mal aplicada. Si la aguja daña una vena grande, la sangre se filtra del vaso, formando una bola densa. Esta tiene un tono rojizo que se torna azulado con el tiempo. Este fenómeno también puede ocurrir como resultado de inyecciones repetidas en la misma zona.
El hematoma en sí es inofensivo y desaparece de forma natural en pocos días. Para aliviar las molestias, aplique compresas tibias o realice un masaje suave.

Importante: Masajee alternando, primero en sentido horario y luego en sentido antihorario, con las yemas de los dedos. Realice movimientos suaves, sin ejercer demasiada presión. Repita el procedimiento varias veces al día.
- Nervio pinzado. Si el perro comienzo cojear, pero no se detectan enrojecimiento, bultos ni otras anomalías en el lugar de la inyección. Es posible que la aguja haya dañado el nervio. Es posible que el medicamento inyectado no se distribuya completamente en el tejido circundante y presione el nervio, formando un depósito. Otra posibilidad es una obstrucción del vaso sanguíneo que irriga el nervio.
Los síntomas asociados que confirman la presencia de neuralgia incluyen convulsiones, pérdida de sensibilidad en el lugar de la inyección, movilidad limitada de la extremidad y parálisis.
- Colapso o caída repentina de la presión arterial. El peor escenario. Ocurre cuando el aire entra en una vena. Como resultado, se produce tos, dificultad para respirar y una coloración azulada en las mucosas.
Además de la embolia pulmonar, también puede presentarse intolerancia individual al fármaco administrado, lo que puede provocar un shock anafiláctico. El animal pierde la coordinación, presenta latidos cardíacos irregulares, debilidad grave y pérdida del conocimiento. En estos casos, busque atención médica inmediata.
Cómo administrarle inyecciones a tu perro tú mismo
No siempre es posible llevar a tu mascota a la clínica veterinaria todos los días para que le realicen procedimientos. Puedes administrarle inyecciones en casa, pero asegúrate de consultar primero con tu veterinario. Es importante aclarar lo siguiente:
- ¿Es necesario calentar el medicamento y, de ser así, a qué temperatura?
- ¿Es posible que haya inflamación después de una inyección y cómo se puede detener o minimizar?
- ¿Debo hacerme un masaje después de la inyección y, de ser así, cuál es el procedimiento?
- ¿Cómo exactamente se debe administrar el medicamento: de forma rápida y brusca, lentamente y sin presión?
- ¿En qué ángulo y en qué lugar se debe aplicar la inyección?
- ¿Cómo se debe introducir el medicamento en la jeringa? ¿Se debe mezclar con novocaína y, de ser así, en qué proporciones?
Es recomendable realizar el procedimiento bajo supervisión médica la primera vez para comprender todos los detalles del proceso. Si no está seguro de si todo se realizará correctamente, es mejor evitar torturar al animal y solicitar que un miembro del personal médico de la clínica acuda a su domicilio para administrar las inyecciones.
Normas de seguridad
Para las personas no profesionales que han asumido la responsabilidad de administrar ellos mismos las inyecciones a su perro, sería una buena idea familiarizarse con las siguientes recomendaciones:
- No escatimes en jeringas. Las versiones más económicas suelen tener agujas desafiladas o que se rompen fácilmente, además de pistones que se atascan.
- Revise siempre la integridad del envase de la jeringa, la fecha de caducidad del medicamento y sus condiciones de almacenamiento. Muchos medicamentos deben conservarse en el refrigerador o en lugares oscuros.
- Cumpla estrictamente las normas de desinfección: lávese siempre las manos antes de realizar cualquier procedimiento, no recoja una aguja caída del suelo y no la utilice para inyecciones.
- Antes de inyectar, asegúrese de revisar la jeringa llena para detectar burbujas de aire. Elimine el aire presionando el émbolo.
- No es aconsejable dejar el medicamento en la jeringa. Si esto es inevitable, es mejor sustituir la aguja usada por una nueva y estéril inmediatamente antes de la inyección.

- Si se administra varias inyecciones al día, se recomienda tener un recipiente aparte para guardar los medicamentos y las jeringas. Para evitar confusiones sobre las dosis y los métodos de administración, puede escribir recordatorios directamente en el envase con un bolígrafo.
- Las ampollas abiertas y no utilizadas deben desecharse.
- El lugar de la inyección debe tratarse con una solución de alcohol o una servilleta.
- Para evitar que la aguja se salga durante la inyección, si el perro está nervioso e intenta escapar, conviene que alguien lo ayude. Para evitar que el animal muerda al dueño en un ataque de ira y pánico, se puede vendar la mandíbula del perro o ponerle un bozal.
- Concentre su atención en el procedimiento, sin distraerse con estímulos externos ni otras personas. El manejo descuidado de la aguja puede provocar lesiones e incluso infecciones.
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2 comentarios
Olga
Gracias por el consejo. Estoy preparando a mi perro para la cirugía. La información fue útil.
Olga
Gracias por el artículo. Me fue útil.
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