¿Pueden pensar los gatos y en qué piensan?
En este artículo, exploramos qué piensan los gatos y si estas mascotas pueden siquiera pensar. Los dueños de gatos no dudan de la afirmación de que sus mascotas pueden pensar y comprender a los humanos. Sin embargo, la comunidad científica refuta la posibilidad de un proceso de pensamiento o imaginación desarrollados en los animales debido a las particularidades de su estructura cerebral. No obstante, los dueños de gatos pueden comunicarse perfectamente con sus amigos peludos aprendiendo su lenguaje sensoriomotor.
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¿Saben cómo o no?
Los científicos creen que los gatos son capaces de pensar. Sin embargo, piensan de una manera peculiar:
- no puede analizar el pasado ni planificar el futuro;
- incapaz de pensar en términos abstractos.

Se han realizado numerosos estudios para explorar las emociones y la capacidad de pensar en los animales. Diversos experimentos han demostrado que la inteligencia de los perros puede alcanzar en ocasiones el nivel de un niño de 6 o 7 años. Los gatos poseen capacidades aún mayores: su memoria a corto plazo es tres veces mejor y se adaptan mucho mejor a nuevos entornos. Sin embargo, se desconoce el alcance de la inteligencia de nuestras mascotas peludas y si pueden formar pensamientos coherentes.
Los investigadores creen que los gatos son conscientes e inteligentes. Sin embargo, sus acciones se basan únicamente en estímulos inconscientes adquiridos mediante la experiencia práctica.
Una mascota que ha experimentado emociones negativas previamente evitará situaciones similares para no volver a experimentar incomodidad. Sin embargo, será incapaz de analizar los eventos debido a la falta de imaginación; simplemente no hay un área en su cerebro responsable de fantasear.
Cómo piensan los gatos
Desde una perspectiva científica, los gatos solo tienen acceso a patrones de pensamiento simples basados en vívidas memorias visuales, auditivas, olfativas y motoras. Aquí tienes una idea aproximada de cómo es su proceso de pensamiento:
- el sonido de una llave girando en la cerradura: el dueño ha llegado, es hora de salir al pasillo;
- olores a comida: hora de comer, ve a la cocina inmediatamente;
- Allí hay una pelota familiar: es un juego, puedes correr alrededor.
La mirada pensativa de un gato recostado en el alféizar de una ventana no debería engañar. El animal no sueña con avistar un pájaro ni con evaluar sus instintos de caza. El gato no piensa en nada en absoluto, simplemente reacciona periódicamente al paso de una presa. Las mascotas no están hechas para contemplar lo eterno, pensar en cómo pasarán el día siguiente ni soñar con una deliciosa cena de salmón.
Sin embargo, existen algunas similitudes en los procesos de pensamiento de los humanos y los gatos. Tras poner una olla al fuego, un cocinero se va a otra habitación, pero la recuerda. En psicología, este proceso se denomina "permanencia del objeto". El término se refiere a la conciencia humana de que un objeto no desaparece, incluso cuando no se lo mira. Los gatos tienen una capacidad similar. Tras ver a su dueño poner una bolsa de comida en la alacena, un gato comprende perfectamente que más tarde puede subirse al estante y disfrutar de las golosinas, tras haber roto el papel.
Cómo las criaturas con cola perciben a las personas
La mayoría de los dueños creen que el comportamiento amigable, el ronroneo frecuente y el cariño de su mascota provienen del amor y el cariño. De hecho, el simple hecho de oler un aroma familiar evoca recuerdos asociados a él:
- calidez y comodidad;
- comida sabrosa;
- comadreja;
- cama suave
Por lo tanto, el animal es amigable. En esencia, los gatos tratan a las personas como padres que cuidan naturalmente a sus crías. La desconfianza que un gato siente hacia los extraños se debe a la ausencia de recuerdos agradables. El olor de los extraños es extraño y puede ser señal de peligro.
Recientemente, la teoría del antropozoólogo John Bradshaw ha cobrado popularidad. Según ella, los humanos son como grandes felinos para estas criaturas peludas. Se comportan de forma extraña, caminan sobre dos patas, hacen travesuras extrañas y parecen repulsivos: han perdido casi todo su pelaje. Por eso, estas mascotas interactúan con los humanos de la misma manera que con otros felinos:
- al acercarse a encontrarse con alguien, levantan la cola;
- frotar sus cuerpos contra una persona, intercambiando olores;
- lamer la piel y el pelo de la cabeza.
Es posible que las mascotas vean a sus dueños como criaturas felinas enfermas que necesitan ser tratadas con cariño y ronroneos.
Cómo entender el lenguaje de los gatos
No existe una zona del cerebro del animal responsable del desarrollo del habla. Por lo tanto, no existe un lenguaje felino específico. Los gatos salvajes rara vez se comunican entre sí, salvo mediante un sonido sordo y retumbante. Se cree que ronronean solo para "conversar" con los humanos.

Las mascotas son capaces de recordar palabras individuales a nivel asociativo sin comprender su verdadero significado. Su función del habla es sustituida por la inteligencia sensoriomotora, por lo que sus sentimientos pueden comprenderse a través de su lenguaje corporal altamente desarrollado.
- Una postura relajada, pupilas contraídas y una colocación normal de las orejas indican calma;
- El estado de alerta se manifiesta por orejas hacia atrás, pupilas dilatadas, tensión corporal y cola temblorosa;
- El deseo de jugar se puede entender por un comportamiento persistente: maullar, golpear con la pata.
Los científicos creen que los gatos no tienen el don de la filosofía; sus procesos de pensamiento se basan en recuerdos y asociaciones. No piensan en el pasado ni en el futuro, y solo son conscientes del presente. Pero su inteligencia sensoriomotora está tan desarrollada que una sola mirada suele ser suficiente para determinar su estado de ánimo: si están listos para jugar o prefieren tomar el sol.
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