Vasculitis en perros: síntomas y tratamiento

La vasculitis es un proceso inflamatorio que afecta las paredes de los vasos sanguíneos, provocando la interrupción de su irrigación sanguínea. La vasculitis en sí no constituye un diagnóstico; es un complejo de síntomas que puede deberse a diversos factores. Muchos animales son susceptibles a esta afección, pero se diagnostica con mayor frecuencia en perros que, por ejemplo, en gatos.

Vasculitis en perros

Causas de vasculitis en perros

Existen tipos de vasculitis primaria y secundaria. La vasculitis primaria es causada por factores hereditarios. Las razas predispuestas a esta afección incluyen pastores alemanes, galgos, teckels, terriers, san bernardo y shar-pei.

El desarrollo de vasculitis secundaria puede ser causado por factores que activan el sistema inmunológico:

  • enfermedades infecciosas;
  • diabetes mellitus;
  • enfermedad autoinmune lupus eritematoso;
  • neoplasias.

Tratamiento de la vasculitis

La vasculitis puede ser causada por reacciones alérgicas. Se desarrollan a medicamentos (itraconazol, prednisolona, dexametasona) y la vacuna antirrábica. Los alérgenos alimentarios más comunes que causan vasculitis atópica en perros son la carne de res, el pollo, el cordero, el trigo, la soja y el maíz. Los neutrófilos producidos como resultado de la respuesta del sistema inmunitario al alérgeno dañan las paredes de los microvasos, lo que provoca la formación de coágulos sanguíneos, necrosis y úlceras.

Características clínicas de la vasculitis

La vasculitis puede ser cutánea o sistémica. En el primer caso, la patología es localizada y afecta principalmente a los microvasos de la dermis. En el segundo, la vasculitis canina afecta los ojos, los vasos sanguíneos de los riñones, el hígado, el estómago, los intestinos, los músculos y las articulaciones. Las manifestaciones clínicas de la vasculitis dependen en gran medida de la zona afectada.

La vasculitis trombovascular proliferativa canina se desarrolla en las orejas, el plano nasal, los labios, la punta de la cola y, con menor frecuencia, en los codos, las almohadillas plantares y los corvejones. Inicialmente, la lesión comienza con eritema (enrojecimiento, erupción) que progresa rápidamente hasta formar úlceras profundas de hasta 5 cm de diámetro que se agrupan. Las fotos de perros con este tipo de vasculitis muestran hinchazón, descamación, pápulas, erosiones, úlceras, hemorragias y alopecia localizada (pérdida de pelo en zonas específicas).

Vasculitis en un perro

Cuando se desarrolla vasculitis en las orejas, primero se observa alopecia del pabellón auricular, seguida de oscurecimiento, ulceración y necrosis localizada (disolución espontánea de las células muertas). Sin el tratamiento adecuado, el animal puede perder las orejas. En la vasculopatía cutánea hereditaria, es probable que se presenten ganglios linfáticos agrandados y lesiones orales.

Los síntomas de vasculitis en perros con vasculopatía glomerular renal incluyen depresión general, aumento de la temperatura corporal, pérdida de apetito, sed, poliuria (aumento de la producción de orina), vómitos, diarrea y, en casos graves, insuficiencia renal aguda, que provoca la acumulación de compuestos nitrogenados en la sangre y a menudo conduce a la muerte del animal.

Diagnóstico

Como ocurre con cualquier otra enfermedad, el diagnóstico de un trastorno vascular como la vasculitis comienza con un examen del animal enfermo y un estudio de la anamnesis proporcionada por su propietario.

Diagnóstico en la clínica

Para decidir cómo tratar la vasculitis en perros, es necesario diferenciarla de otras patologías con manifestaciones clínicas similares: LES (lupus eritematoso sistémico), síndrome de coagulación intravascular diseminada, foliculitis bacteriana, dermatofitosis (una infección fúngica de la queratina de la piel), congelación y demodicosis (una enfermedad de la piel causada por ácaros).

Un diagnóstico preciso se realiza basándose en datos obtenidos de una serie de pruebas de laboratorio:

  • Análisis histológico del tejido afectado (examen de un fragmento de tejido al microscopio óptico). Este método revela inflamación en la pared vascular, fibrosis (proliferación de tejido conectivo con cicatrización) y formación de trombos.
  • Análisis de inmunofluorescencia directa de una muestra de piel intacta (sin daños). Este método permite un análisis detallado de muestras biológicas para detectar la presencia de determinantes antigénicos específicos y se utiliza para detectar depósitos de inmunoglobulinas (anticuerpos) y complejos inmunitarios. El estudio puede realizarse manualmente con un microscopio de fluorescencia o un citómetro automatizado.

En algunos casos, es necesaria una biopsia de una muestra de la piel afectada para hacer un diagnóstico preciso.

Tratamiento

El tratamiento de la vasculitis canina se centra en eliminar la causa subyacente. Se realiza bajo la guía y supervisión de un dermatólogo veterinario.

Un perro en el consultorio del médico.

En la gran mayoría de los casos, se necesitan medicamentos para reducir la actividad inmunitaria anormal y tratar enfermedades autoinmunes. Debido a sus propiedades inmunosupresoras, se utilizan en la práctica dermatológica los siguientes:

  • Glucocorticoides Prednisolona, Dexametasona, Polcortolon, Kenalog, Diprospan, Flosteron, Metypred, Solumedrol, Ciclosporina, Micofenolato, Azatioprina, Tacrolimus.
  • Citostáticos: Doxorrubicina, Fluorouracilo, Hidroxiurea, Ciclofosfamida, Azatioprina).
  • Para corregir la microcirculación y mejorar la circulación sanguínea en los microvasos y reducir la agregación plaquetaria, se utilizan los siguientes angioprotectores: Parmidina, Etamsilato, Dobesilato de calcio, Tribenósido, Troxevasina, Aescusan, Reparil, Esflazida, Pentoxifilina.

En casos de ulceración y sangrado, pueden ser necesarios inmunosupresores tópicos potentes. Para eliminar infecciones secundarias en perros con vasculitis cutánea, se utilizan ungüentos, emulsiones y suspensiones que contienen esteroides antiinflamatorios.

Síntomas de vasculitis

En casos leves de vasculitis, el pronóstico suele ser bueno. Si no se puede descartar la causa subyacente, el perro requerirá medicación de por vida.

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